De Serbia a Grecia

montenegro-colorado-on-the-roadAl despertarme en Dubrovnik, continuó la ruta dejando atrás Croacia de camino al Pakistán. Antes de subirme de nuevo a la bicicleta, contemplo por última vez las vistas de la ciudad costera. Al poner rumbo a la frontera, dejo atrás  las maravillosas playas croatas, las kunas, el buen tiempo y a su amable gente. Oriente Medio, Irán, el Pakistán, están cada día más cerca.

Lo primero que veo al llegar a Montenegro es un espectacular valle perdido entre las montañas cubiertas por el denso bosque. El día trascurrió tranquilo y por el camino me detuve para visitar la ciudad amurallada de Korlok. El final del día lo pasé en la ciudad de Bacici, donde dormí al raso. No fue una noche muy reconfortante, y me hizo pensar mucho a la mañana siguiente sobre los pros y contras de dormir al raso o en la tienda.

El soleado día no dejaba indicio alguno de la noche pasada por agua, y me traería una agradable sorpresa  al cruzarme con otro cicloturista por el camino. Jorge Aguayo, un joven informático chileno de 29 años que inicio un viaje desde Sudáfrica hacía ya 14 meses. La conversación se prolongó largo tiempo, y las anécdotas  iban surgiendo cada vez más y más. Jorge me dio valiosos consejos para continuar de forma más segura el viaje, los cuales aplique a mis reglas del viajero:

#8. Ante todo, evitar salir de la tienda por la noche.
#9. Antes de acampar, avisar a los hogares cercanos. Mejor advertir de tu presencia.

Lamentablemente, la larga y entretenida conversación llego a su fin. Jorge debía continuar su viaje hacia el norte, y yo el mío hacia el sur. Lástima no haber compartido destino para poder haber pedaleado varios kilómetros juntos. Jorge me demostró ser un aventurero de los pies a la cabeza, y sobre todo, ser  una gran persona.

La mañana siguiente entre en Albania, y no me hizo falta recorrer muchos kilometro para darme cuenta de que estaba en un país totalmente diferente a todos los anteriores. La carretera hacia la capital era bastante caótica y mal asfaltada. Los conductores iban como locos haciendo peligrosos adelantamientos, las motocicletas contaban en muchas ocasiones con 3 y hasta 4 ocupantes, y claro está, ni rastro del casco de seguridad. A los lados de la carretera había continuamente puestos de fruta, carne y pescado, que dejare volar vuestra imaginación para haceros una idea de las condiciones de higiene. A pesar de todo, los albaneses son gente amable, simpática y la mayoría habla mejor el italiano que el inglés, por lo que no me fue difícil mantener conversaciones con ellos.

Mi buen amigo Nuño Torres, me paso el contacto de una conocida amiga suya albanesa. Al final de la etapa, llegue a Tirana donde me esperaba Sela y su hija pequeña Juma, quienes me recibieron en su casa y me trataron como a uno más de la familia. Sela me invito a pasar dos días de descanso en su casa para poder recobrar fuerzas, lavar la ropa y darme una necesaria ducha.  El momento de partir me fue muy difícil despedirme de esta familia. Pero esa misma tarde retomé la ruta por las carreteras albanesas rumbo a Grecia.

El terreno montañoso no me lo iba a poner fácil en mi último día en Albania , pero pude recorrer una gran distancia y disfrutar de las vistas del lago Ohrid camino a Pogradec, para finalmente cruzar la frontera  y entrar en territorio griego. Desde que inicie el viaje he  tenido la oportunidad de hablar con muchas personas, quienes al conocer la magnitud de mi proyecto  en solitario, siempre se han interesado por saber cómo es que no tengo miedo. Mi respuesta es siempre la misma: ” Tengo miedo muchas veces”. Tener miedo es parte de la vida, sólo los necios y los locos te dirán que nunca tienen miedo, y yo no me considero ninguna de las dos cosas. Pero si he decidido trabajar en convertir el miedo en una herramienta a mi favor. Intentar dominarlo y no dejar que se apodere de mis pensamientos y acciones, me lleva a estar más atento, a pensar con más rapidez, a sacar fuerzas cuando no las tengo, a agudizar mis sentidos  y a despertar el más poderoso de los instintos, el de sobrevivir.

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