¡Lucha contra la barriga cervecera!

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Estoy seguro de que has oído hablar de la famosa barriga cervecera o incluso puede que seas poseedor de una de ellas. Hoy te explico por qué aparece y cuáles son los motivos por los que has de minimizar el consumo de cerveza o reducirlo a ciertos momentos puntuales.

En primer lugar, has de saber que la cerveza, a pesar de no llevar principalmente azúcar como otras bebidas refrescantes utilizadas habitualmente, sí que te aporta calorías (igual que cualquier otro alimento), ya sea con o sin alcohol. Digo esto porque muchos pensáis que si tomas la cerveza sin alcohol te estás librando de hacer unas cuantas series en el gimnasio o de 20 minutos de cinta de correr. Siento decirte que no es así.

Si bien es cierto que buena parte de las calorías que te aporta la cerveza vienen del alcohol, ya que tienes que saber que cada gramo de alcohol que ingerimos equivale a 7 calorías (el doble prácticamente que un gramo de proteína, por ejemplo) el grueso de las calorías vienen de la maltosa de la cerveza y… ¡es muy peligrosa si no se elige cuidadosamente el momento en el que se toma! ¿Cuál es el motivo?

Casi todos habréis oído hablar en algún momento del índice glucémico (IG) de los alimentos que, en resumidas cuentas, nos indica con qué rapidez pasa el glucógeno que ingerimos como glucosa a la sangre. Hay que saber que, cuanto mayor es este índice, más rápido resulta el proceso y por tanto, salvo que hayas realizado actividad física o la estés realizando en ese momento, puede ser un enemigo nefasto para tu forma física. Pues bien: resulta que, si marcamos el azúcar como referencia en cuanto a índice glucémico muy alto, la maltosa de la cerveza lo supera. Y dirás: ‘¿pero cuál es el problema?’

El problema principal de que este índice sea alto es que habrá una liberación de insulina que ayudará a captar este carbohidrato y llevarlo a las células en las que se necesite. Estas células serán las musculares y las hepáticas, y si estos depósitos estuvieran llenos o no requiriesen una reposición, se acumulará en el tejido adiposo; es decir, como grasa.

El tema es, ¿quién se toma las cervezas únicamente después de hacer ejercicio? A muchos sedientos cerveceros os apetecerá tomárosla en cualquier momento y uno de ellos puede ser después de entrenar pero claro, esas cervezas en una terraza o esas cervezas nocturnas para evitar los combinados… Esas cervezas te están generando dos problemas:

• El primero, su aporte calórico.
• El segundo, una subida de la insulina brutal que no te interesa en absoluto a las 7 de la tarde en una terraza mientras acompañas la cerveza de unas patatas fritas que te harán pedirte la siguiente cerveza.
• Existe un tercero del que no es tan culpable la cerveza, pero viene al hilo del anterior. Cuando uno se sienta a tomar una cerveza en una terraza, normalmente suele venir seguida de otra o quizás alguna más, con lo que estamos pasando un largo periodo de tiempo sin comer y claro, metidos en harina ya, no te vas a levantar a por un poco de pavo o atún. Te pedirás una ración de bravas o lo que sea que te puedan servir en el establecimiento (todo muy poco apropiado para ti, sin duda).

Pero, ¿por qué tomarte unas cervezas directamente repercute sobre tu abdomen? Fácil: los picos de insulina repetidos provocan que acumules grasa en la zona abdominal. Además, a pesar de uno de los mitos que se escuchan sobre que la cerveza es diurética, me temo que tengo que decirte que cuando te bebes dos litros de cualquier cosa, si no vas al baño reventarás. De ahí que cuando te bebes varias cervezas digas “¡qué maravilla, la de líquido que me estoy quitando de encima!” Pero nada más lejos de la realidad.

No obstante, sí que hay un momento en el que UNA (y digo una y no un litro) cerveza te puede resultar beneficiosa. Nada más terminas de entrenar. En este momento, el cuerpo demanda un aporte de minerales y carbohidratos (además de aminoácidos) que si se aportan de manera rápida y fácil de absorber para nuestro cuerpo, mejor y precisamente en estos aspectos, la cerveza es un alimento súper interesante.

No obstante, no olvides que si la consumes con alcohol, aparte de esas calorías extras que introduces sin ninguna función en tu organismo, el alcohol es un antinutriente que empeorará la absorción del resto de nutrientes que acompañen a su ingesta, por lo que tomar más de una cerveza puede transformar un alimento beneficioso en uno perjudicial. En resumen: si te preocupa tu línea, yo huiría de ella. Utiliza otro tipo de refrescos sin azúcar ni calorías para evitar lamentar males mayores. Recuerda que no sólo lo que masticas engorda y hay veces que muchos de los mayores enemigos de tu dieta los vas a encontrar en forma de líquido, y sobre todo de bebidas recreativas.

Y ni que decir tiene: si bebes, no conduzcas.

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Soy Alberto Oliveras, nutricionista y entrenador. También soy un ex gordo. Practico Rugby de competición y me gusta el fitness, así como cualquier tipo de deporte siempre que haya retos por delante. En este blog, compartiré mis conocimientos tanto deportivos como nutricionales a la vez que trataré el aspecto del coaching deportivo y nutricional analizando momentos y situaciones en las que me he visto (y que muchos nos vemos) a lo largo de mi vida y como abordarlas con éxito. Estoy seguro de que podré aportarte buenos e interesantes consejos que te ayuden a mejorar tu estilo y calidad de vida.

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