Enhamed

blog-dire-enhamed

Esto al final, como todo, es una historia. La historia del premio más importante de la noche de los Premios Men’s Health Hombres del Año. La historia de un premio que los englobaba a todos porque, al final, lo que premiábamos aquella noche era a hombres y a mujeres que habían sabido superarse en su terreno. Premiábamos la superación. El afán de ser mejor cada día.

Esta es la historia de un niño de 9 años que tenía desprendimiento de retina pero que, aparte de eso, era un niño como cualquier otro. Un niño que no podía estarse quieto. Un niño que un día cerró los ojos; saltó, y cuando cayó y volvió a abrirlos descubrió que no volvería a ver nunca más.

La historia de un niño que ese mismo día decidió que en lugar de hundirse iba a ponerse a flote, literalmente. Y que iba a convertirse en el nadador paralímpico más importante de la historia. Y que iba a ganar siete medallas olímpicas. Y que iba a batir seis récords mundiales y europeos. Y, sobre todo, que iba a vivir para darnos una lección: cuando alguien quiere superarse no hay excusas que valgan.

Esta es la historia de alguien que el pasado 28 de enero subió al escenario a recoger su premio Men’s Health Superación y dijo: “Superarse no es ni más ni menos que hacer cada día un poquito más que lo que hicimos ayer. No es ni más ni menos que cerrar los ojos y saltar al vacío. Es curioso… Hoy he publicado en Facebook un vídeo de cuando salté en paracaídas y mucha gente me ha dicho: ‘¿Pero cómo narices lo haces?’. No sé de qué se extrañan… ¡Total! Yo no veo lo que hay abajo. A mí me dicen tírate tírate, y yo me tiro… ¡Y ya llegaremos! Supongo que todos los
que nos atrevemos a hacer algo diferente tiramos un poquito de inconsciencia. De querer hacer las cosas y no pensar en lo que nos espera abajo. Y eso es la superación. De eso va la vida. De expe-rimentarlo todo, de lanzarse, de atreverse y de mirar cara a cara a los problemas, venga lo que venga”.

Esta es la historia de alguien que vino a recoger un premio, se picó con otro invitado y se fue con un nuevo reto debajo del brazo: un triatlón de larga distancia.

Esta es la historia de un tipo que, después de dejarnos con la boca abierta, se despidió con un
“y ahora todos a brindar. Pero cuidado con el vino, que así empecé yo y aún me dura el ciego…”.

Esta es, en fin, la historia de un EJEMPLO y del orgullo que sentí estando a su lado aunque sólo fuera por cinco minutos.

sign