Y tú, ¿qué tomas?

y-tu-que-tomas-editorial-menshealth172-julio-agosto-2016

“HOLA, ME LLAMO JAVI”. En esto se quedó mi rutilante segunda aparición cinematográfica. ‘HOLA’ – ‘ME’ – ‘LLAMO’ – ‘JAVI’. Cuatro palabras que, eso sí, resonaron en los cines de toda España. El resto, hasta alcanzar el minuto y medio de duración, la historia que Javi le contaba a Julia Otero (que en la película presenta uno de esos programas radiofónicos nocturnos repletos de confesiones) se quedó, como dicen los que saben, “en la sala de montaje”.

Y, así, el público nunca supo que Javi era un buen tipo. Que trabajaba de teleoperador. Que tenía una novia de toda la vida. Que se había enamorado perdidamente de una voz que un día le llamó para resolver una incidencia. Que no sabía qué hacer…

Y yo me quedé, claro, sin mi prometedora carrera como actor de doblaje.

Como uno es de natural positivo, lo primero que pensó, sentado en la fría oscuridad de aquel cine el día del estreno, después de escuchar el “hola, me llamo Javi” (y después de romper discretamente el discurso de agradecimiento que tenía preparado para el Goya a la mejor Voz-Cameo) fue: “Bueno, algo hemos avanzado…”. Y sí. Algo habíamos avanzado…

“Serán cinco euros”. ‘SERÁN’- ‘CINCO’ – ‘EUROS’. Tres palabras. Ese fue mi gran estreno en la gran pantalla con Menú degustación, de Roger Gual, hace un par de años. ‘HOLA’ – ‘ME’- ‘LLAMO’ – ‘JAVI’. Cuatro en Rumbos, de Manuela Burló Moreno. Sí: Algo habíamos avanzado.

A Gual ya le perdoné hace tiempo. A Manuela le perdono la poda (y el haber privado a  España entera de mi talentazo como actor) porque es una de esas personas que te apetece tener siempre cerca y, sobre todo, porque dentro de Rumbos  ha introducido una bomba de efectos retardados. Una de esas frases que se te clavan como una incómoda astilla entre las uñas. Una pegajosa reflexión de la que te cuesta desprenderte.

“Y tú, ¿qué tomas para ser tan feliz?”, le suelta un tipo a su compañero de ambulancia, en un momento de la película, extrañado por su perpetua sonrisa. “¿Yo? Decisiones, tomo decisiones”, le responde éste sin dejar de enseñar los dientes en el mejor sentido posible.

Pues eso: Que le hagas caso a Manuela Burló, que es sabia. Este verano, toma cervecitas, toma el sol, tómate un descanso, toma y retoma, pero, sobre todo, toma decisiones. Tú serás más feliz, y septiembre, menos duro.  

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