¿Funcionan los hipopresivos para trabajar el suelo pélvico?

Hace apenas unos días el prestigioso British Medicine Journal, a través del British Journal of Sports Medicine, su publicación especializada del medicina del deporte, publicaba un editorial escrito por Saúl Martín-Rodriguez y Kari Bo sobre los ejercicios hipopresivos y su uso en el tratamiento y prevención de la disfuncionalidad del suelo pélvico. Esta incapacidad funcional puede llevar a provocar incontinencia urinaria y prolapsos, uno de sus principales argumentos de venta y la razón por la que tantos profesionales se forman y los recomiendan.

El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico no es nuevo. Tal vez el primero que investigó lo suficiente como para dejar huella fue Arnold Kegel en los años 40. De dichas investigaciones nacieron los míticos “ejercicios de Kegel”, con un nivel de evidencia 1A en cuanto a su eficacia para tratar la incontinencia urinaria y el prolapso.

Fue a raíz del creciente interés de la sociedad en utilizar el ejercicio y la actividad física como fuente de bienestar, salud y calidad de vida, que otros sistemas fueron apareciendo prometiendo mejores resultados. Entre ellos están los ejercicios hipopresivos, o gimnasia hipopresiva, de la que en algunas ocasiones hemos hablado en este blog. Ninguno de ellos ha conseguido igualar el nivel de evidencia de Kegel. Pilates, TaiChi, técnicas respiratorias o incluso la mejora de la postura corporal, así como los famosos hipopresivos, carecen de la base científica que demuestre o avale una mayor efectividad para la mejora de la incontinencia urinaria, prolapsos, o la mejora de la capacidad funcional del suelo pélvico frente a los ejercicios básicos de contracción voluntaria.

Muchos dirán que se basan en su experiencia, que les fue bien, que les ha funcionado a sus pacientes… pero la realidad es que la evidencia científica es lo que nos separa de todos aquellos que también dicen que pueden ver el futuro leyendo los posos del café, las cartas o las estrellas, o hacernos encontrar el amor verdadero con algún tipo de conjuro o poción mágica. Otro argumento es el famoso de “La ausencia de evidencia no es evidencia de que no funciona” pero este argumento también sería válido para los profesionales esotéricos que he mencionado, al igual que también tendrán muchos clientes satisfechos que asegurarán que les funcionó. La única realidad es que sólo el método científico puede determinar con un mínimo rigor y seguridad si algo funciona y, mientras no sea así, parece lógico pensar que como mínimo se debería avisar al cliente o paciente del respaldo científico que tiene aquello que le estoy recomendando, sobre todo si estoy cobrando por ello.

El fisioterapeuta belga Marcel Caufriez inventó los ejercicios hipopresivos o gimnasia hipopresiva en los 80. Desde entonces ha conseguido comercializar su sistema a través de profesores que él mismo autoriza para vender su método. Según el artículo de Saúl Martín-Rodriguez, más de 1500 personas se han formado en los cursos impartidos en 14 países y, además, parece contar con los medios de comunicación para promocionar el sistema. No obstante, nada de esto es garantía o un mínimo indicador de su efectividad.

Los autores del editorial han revisado los índices más importantes de literatura científica (PubMed, SportDiscus, Web of Science, PEdro y Scopus) y no han encontrado ninguna evidencia de que funcione, al menos para el tratamiento de la disfuncionalidad del suelo pélvico y los problemas asociados anteriormente mencionados.

Dicha búsqueda, reveló apenas dos estudios. Solo uno de ellos era un RCT (Randomized Controlled Trial). Ninguno encontró mejoras por añadir ejercicios hipopresivos a ejercicios básicos de contracción voluntaria.

Todo esto ha llevado a los autores del editorial a concluir de la siguiente manera:

“To date, the abdominal hypopressive technique lacks scientific evidence to support its benefits […] There is no scientific evidence to recommend its use to patients”

(Hasta la fecha, los ejercicios hipopresivos o gimnasia hipopresiva carece de la evidencia científica que respalde sus beneficios… No existe evidencia científica para recomendar a los pacientes su uso).

Puedes leer el artículo original en este enlace.

Comentarios
Escrito por

Guillermo Alvarado es entrenador personal en Valencia, fundador de PERFORMA Entrenadores Personales y experto de fitness en Men's Health. También puedes seguirle en twitter @Alvarado_MH. Si tienes alguna duda o deseas hacer una consulta sobre fitness puedes hacerla enviando un mail a redaccion@menshealth.es. Por favor, no hagas preguntas sobre casos personales. Además de no poder atenderlas todas, se necesita mucha información y hacer un estudio riguroso y personalizado para dar una respuesta correcta a cada persona. De lo contrario, sería poco profesional. Guillermo responderá aquellas dudas que tengan mayor interés general para los lectores de Men's Health. Los comentarios que contengan publicidad serán eliminados. Gracias!

5 Comentarios

  • Yo creo que deberias realizar una búsqueda científica más completa ya que existen evidencias científicas de que los abdominales hipopresivos son muy buenos. Cristina González, profesora de universidad, un sexenio de investigación, etc

    • Estimada Cristina,

      Dicha búsqueda ya se ha hecho en el artículo que menciono publicado, nada más y nada menos, que en una revista del British Medical Journal. Antes de nada mi recomendación es leer el artículo original del BJSM, no solo el abstract. Si lees el artículo observarás como en una búsqueda en los principales índices sólo se encontraron dos estudios (solo uno de ellos RCT) donde se analizara su efectividad en el trabajo de suelo pélvico. Ninguno de ellos observó mejoras respecto a los contracciones voluntarias clásicas. Si consideras que hay errores en el artículo, la búsqueda o en sus interpretaciones puedes contactar con los autores, el British Medical Journal o el British Journal of Sports Medicine. Tienes toda la información de contacto en el artículo original.

      La evidencia se conforma de estudios serios, mínimo RCT, publicados en revistas con revisión por pares indexadas en índices serios. Siento decirte que en el método científico no tiene cabida la experiencia personal, sin importar igualmente la opinión de un profesor de universidad.

      Si tienes algún estudio que demuestre lo que dices, y que a su vez cumpla los requisitos de rigor y nivel de evidencia que menciono, puedes compartirlo. Para cualquier otro argumento, tienes mi respuesta en el cuarto párrafo del texto. Un saludo.

  • Estimado Guillermo. Muy de acuerdo con Cristina. Empezando por información tan básica errada como el origen del Dr Marcel Caufriez (Phd) que no es francés sino Belga. Por otro lado lo que menos hace el dr Caufriez es mercadeo. Los profesores autorizados para la formación son 12 para todo el mundo y puedes encontrarlo en una página web. El resto son personas que SIN autorización se apropian de su obra para ganar dinero. De acuerdo con el marketing abusivo frente al éxito de los Hipopresivos. Esto es histórico con muchas obras no solo en salud. Copias baratas por todo lado….
    No todo lo publicado incluso en revistas de impacto ya sean científicas o sociales son verdaderas y cuentan con validez porque hay muchos intereses de por medio. Cuál será el real interés detrás de todo esto? El tiempo nos lo dirá.

    • Estimada Lucia,

      La evidencia científica se compone de estudios rigurosos en base a un nivel de evidencia y proceso de publicación. Sin el método científico todo sería esoterismo y charlatanes. Tal y como le decía a Cristina, si tienes un estudio con alto nivel de evidencia (RCT como mínimo), publicado en una revista indexada seria con revisión por pares, que contradiga lo que digo en este estudio puedes aportarlo. Mientras tanto, y al igual que le dije a Cristina, te remito al cuarto párrafo de mi texto.

      Respecto a los intereses ocultos, es una acusación muy grave para una revista científica, sobre todo si se trata del British Medical Journal. Si realmente crees que algo así puede estar ocurriendo, y estás dispuesta a sostenerlo pese a las consecuencias que puedan derivarse, tienes toda la información de contacto de revista y autores en el artículo original.

      Un saludo.

    • Estimada Lucía,

      Como autor principal del editorial al que se hace mención en este blog, me veo obligado a pronunciarme por poner en tela de juicio que exista algún tipo de interés oculto ya sea por parte de la BJSM o por parte de nosotros los autores. En este sentido, le recuerdo que según la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal sus palabras podrían atentar contra el honor de los autores de artículo y la propia revista ya que, según el Capítulo II del Título XI (De la injuria, art. 208), se considera injuria la “acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”. Y remarco esto último (“fama”) ya que la BJSM, al igual que la co-autora, gozan de buena reputación y fama dentro del espectro científico de las ciencias del deporte. Por lo tanto, estimo que sea prudente con sus palabras porque no se puede ir jugando con ese tipo de cosas y más cuando se tratan de obras científicas. Y no solamente eso, sino que está poniendo en tela de juicio nuestra labor y todo “a ciegas”, porque 1) no puede demostrar eso (y si puede, hágalo) y 2) no nos conoce personalmente.

      Por otro lado, todo lo expuesto en el editorial ha sido mediante el método científico. Lo que la gente pueda opinar sobre su contenido no son más que opiniones que pueden tener nula razón, alguna razón o completa razón. Quienes crean que tienen algo que decir, pueden enviar una carta al editor de la BJSM solicitando poder escribir una reseña en la revista contra nuestro editorial. En este sentido, si quiere hacerlo, yo mismo le proporcionaré el email del editor y los pasos a seguir.

      Saludos

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