Los 3 principios para ser un campeón

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Siempre insisto en la importancia de dirigir todos tus esfuerzos hacia la superación personal evitando referencias externas innecesarias. Pero también es cierto que en la competición debes ser más rápido, más fuerte y más astuto que tu adversario. Aún y así, para lograr el triunfo siempre deberás superar tus propios registros.

La efectiva programación deportiva, entrenar con gran disciplina, estar comprometido, persistir tantas veces sean necesarias y mantenerte motivado hasta el final son las claves del éxito. Pero ¿cómo mantener esta actitud y cumplir fielmente esta ruta hacia el éxito? Estos son los 3 principios que todo campeón tiene integrados:

No te obsesiones con el futuro

Tienes objetivos e inquietudes, es normal que te preocupe tu futuro, pero tu preocupación debe ser motivadora, nunca obsesiva.

Un deportista obsesionado pretende tener el futuro bajo control, se prepara para afrontar lo peor y ve cada reto como una amenaza de enorme complicación, todo esto conlleva a un estado de ansiedad y agobio generada por el perfeccionismo negativo (http://blogs.menshealth.es/hasta-el-fallo-y-mas-alla/es-bueno-ser-perfeccionista-en-tu-entrenamiento/) y la incertidumbre de si se va a lograr el gran reto o no.

Aléjate de esa mentalidad, preocúpate por tu futuro pero poniendo la mente en el presente y esforzándote en los retos diarios. Entrena, cuídate y descansa lo mejor posible, así podrás controlar los factores que estén en tus manos sabiendo que absolutamente siempre existirán factores externos que no podrás controlar: el adversario; condiciones climáticas; lesiones, etc.

La preocupación motivadora te dotará de autoconfianza, ésta es la energía que necesitas para recorrer todo el camino y es lo que diferencia a los buenos deportistas de los mejores.

No te compares, se auténtico

Se que tienes ídolos que sigues y admiras, ellos pueden ser una fuente importante de motivación para ti, pero intentar copiarlos sería un error terrible. Ellos también han tenido referentes y maestros de los cuales han observado y aprendido, pero jamás los han imitado.

Tú también eres único en el mundo y debes seguir tu propio camino hacia el éxito debes ser consciente de las habilidades que tienes, ponerlas a trabajar a destajo sin comparaciones y sin necesidad de la aprobación de nadie.

Si eres fiel a lo que piensas y a lo que eres conseguirás tus objetivos de una forma más fluida, sin tanto esfuerzo y disfrutando del camino. La imitación solo puede llevarte a la frustración al comprobar que no es posible ser como tu ídolo y a la perdida de identidad, naturalidad y exclusividad.

Si no ganas, no es un fracaso

Para los amantes del rendimiento extremo y el sufrimiento como consigna para triunfar tengo una mala noticia: Esta mentalidad autocastigadora se aproxima más al fracaso y al abandono que al triunfo.

La ilusión por ganar es algo que debes tener siempre, la ilusión es lo que nos empuja a luchar. Pero una cosa es entrenar y competir ilusionados y otra totalmente distinta es hacer un estilo de vida del rendimiento extremo para ser el mejor.

La idea continua de ganar como única opción es nefasta para tu día a día: te incita a intentar hacer muchas cosas al mismo tiempo; a no permitirte fallar bajo ningún concepto y a rechazar el descanso y la desconexión, sin ser consciente de cuando necesitas ese respiro.

Todo esto te fomenta impaciencia, ansiedad, agresividad y posiblemente tensión muscular y problemas cardiovasculares, signos típicos del sobreentrenamiento.

Para evitar este catastrófico estado psicológico debes “olvidarte” momentáneamente del resultado final y centrarte más en el proceso (rendimiento diario). Cuando realizas un largo viaje observando y disfrutando la travesía, el viaje se hace más corto y además es mucho más enriquecedor que si continuamente estás pendiente de los km y el tiempo que faltan por llegar.

Y sin duda alguna, es fundamental que te sientas totalmente realizado con lo que haces. Esto será así si deseas que llegue la hora del entrenamiento; sientes que lo que haces lo haces bien, de forma natural y con un “esfuerzo motivador” y no agobiante.

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Escrito por

Manel Ceballo es entrenador personal por la National Strength and Conditioning Association (NSCA) y el American College of Sports Medicine (ACSM). Apasionado del entrenamiento de fuerza, lleva casi una década colaborando con grandes entidades y profesionales como el Insitut Vila-Rovira, la Dra. Montse Folch o la Dra. Sandra Farrera, integrando el ejercicio físico con todos ellos. Además, también está reconocido como entrenador por la IFBB & NASM y la EHFA. Síguelo en Instagram @manelceballo