Aplicaciones versus entrenadores: ¿qué es mejor?

revolucion digitalEs indudable que la revolución digital en el campo del deporte es ya una realidad. Existen aplicaciones para todo tipo de objetivos físicos; incluso existen algunas de tipo médico que permiten autodiagnosticarse, pulseras que controlan hasta el sueño y pulsómetros que comparan una multitud de parámetros respecto a nosotros mismos y otros. Cada día, en España, se descargan alrededor de un millón y medio de aplicaciones. El crecimiento es rapidísimo e imparable. Pero, ¿realmente el ámbito digital puede sustituir a la presencia de buenos profesionales en el campo de la salud?

Y lo cierto es que cualquier revolución es buena para avanzar, para eliminar a los profesionales que no dan calidad. Para que, cuando sale una aplicación que cubre unas necesidades, el profesional se deba esmerar más en aportar lo que una máquina, aplicación, o pulsera te puede dar. Por este motivo me parece fantástico.

A pesar de que existen aplicaciones para móviles muy buenas (como sería el caso de Endomondo o MH Personal Trainer), no dejan de ser un apoyo fantástico siempre y cuando haya un profesional detrás. Entonces, existe la persona que te dice que es mucho más barato bajarse una aplicación que contratar a un o varios profesionales para te guíen, al menos al principio. No estoy de acuerdo. Una aplicación te puede planificar y programar lo que quieras, pero quien marca cuando debes y puedes realizar cierto trabajo es el profesional.

En relación a las pulseras que actúan como podómetros, medidores del gasto calórico y controladores de la calidad del sueño. Me parece fantástico que nos puedan controlar el número de pasos y la intensidad del ejercicio físico a través de la frecuencia cardíaca. Un profesional prescribirá el número de paso y no los datos estándar. Fantástico que nos den una idea aproximada del gasto calórico y fantástico que a través del movimiento de la muñeca en la que llevas la pulsera, te diga aproximadamente si has dormido más o menos bien. Pero ahora, entremos en detalle:

  • Número de pasos: Nada que decir.
  • Gasto calórico: El gasto calórico es más que atender a la Frecuencia Cardíaca. El sistema cardiovascular es un sistema muy importante de nuestro cuerpo, pero no el único. ¿Y si estamos enfermos o recuperándonos de alguna enfermedad más o menos leve?, ¿y si estamos en un clima frío o caluroso, con más o menos humedad?, ¿y si algún sistema de nuestro cuerpo no funciona bien y tu cuerpo gasta energía a nivel hormonal o de otro tipo?, ¿y si ingerimos un tipo de alimento u otros en nuestra dieta?, ¿y si estamos más o menos entrenados? Por ejemplo, las personas entrenadas gastan más grasa que una no entrenada y con mayor eficiencia. Por lo cual, de qué me sirve saber cuánto gasto, sino sé cómo ni de qué gasto. Para medir el gasto calórico existen muchas formas, la Frecuencia Cardíaca solo es una de ellas. Existe la calorimetría directa, calorimetría indirecta, agua doblemente marcada, acelerómetro, ecuaciones de regresión, entre otros métodos.
  • Calidad del sueño: Os puedo asegurar que a ninguna persona que acude a un profesional de la salud, por ejemplo de tipo médico, se le pone esta pulsera para controlar las señales eléctricas (impulsos) de las células del cerebro que se comunican entre sí. Esta pulsera no te puede hacer, de ninguna forma, un electroencefalograma, y mucho menos interpretarlo. Eso lo hace un profesional médico. Suponiendo que el movimiento de la muñeca en la que llevas la pulsera, fuera suficiente (que no es así), y el movimiento de las piernas, de los pies, de los dedos de los pies, etc.

Al final, un profesional se puede apoyar de las nuevas tecnologías que son de fácil acceso para casi cualquiera, pero no todas valen, o no todas valen para todo, por mucho que cuando nos las venden los expertos en marketing, sabiendo que muchísimas personas duermen mal por estrés o por lo que sea. Si tienes problemas de sueño, acude a un profesional y luego, si él lo cree conveniente para tú caso, relacionando varios sistemas de tu cuerpo, la utilizas.

Existen multitud de apps que programan el entrenamiento de forma personal. Os puedo asegurar que cada caso es un mundo y una aplicación no puede ser tu único entrenador personal, sino un apoyo a tu entrenador personal. Pues puede que muchos ejercicios estén muy bien, pero por qué debes hacer unos u otros y en qué medida, no lo puede graduar una aplicación sin la ayuda de un experto. ¿Cómo controla el nivel de fatiga una aplicación? ¿Cómo controla la velocidad de adaptación de tu cuerpo estados superiores de condición física? Quizás haya algún ejercicio, que a ti no te vaya bien, porque sobrecargue una zona de tu cuerpo que pueda dañar tu espalda, rodilla o la articulación que sea. Es perfecto utilizar una aplicación que te entrene pero siempre apoyado, al menos al principio, por un profesional del entrenamiento.

 Algunos ejemplos de buenas aplicaciones para entrenar y de salud en general:

Endomondo: Una de las más conocidas con 20 millones de usuarios aproximadamente. Te permitirá registrar rutas, distancias, ritmos, calorías (aproximadas), altitud, ascenso y descenso acumulado, hacer pruebas de rendimiento unirse a desafíos y hasta registrar nuestra frecuencia cardíaca. También tiene un componente social al compartir y ver actividades de nuestros amigos.

Men’s Health Personal Fitness Trainer: Tienes más de 450 tipos de entrenamiento y más de 700 ejercicios. Contempla todo tipo de objetivos utilizando ejercicios de fitness, principalmente, como instrumento para conseguirlos. Todos los ejercicios van acompañados de imágenes, vídeo una detallada información. Yo la utilizo como apoyo para muchos de mis clientes, donde arrastrando imágenes y vídeos de ejercicios, se puede planificar y programar los entrenamientos de todo un año.

Men’s Sexual Medicine: Os la recomiendo por la seriedad con la que está hecha. Me refiero a seriedad en:

Que está hecha por un grupo multidisciplinar de expertos que abarca la salud y los hábitos de vida en general. Evidentemente, este grupo está formado por bastantes médicos urólogos y menos de otras disciplinas. Pues es una aplicación dedicada a saber si tienes o no, y en qué grado, una disfunción sexual, solo s eres hombre, aclaro.

Que sirve para una primera orientación. Cuantas colas hay cada día, al visitar a nuestros médicos, que se evitarían, si esas cuatro preguntas básicas que queremos saber, nos las resuelve una app. Si esa pregunta básica te lleva a un posible diagnóstico (que te dice la app) más o menos complejo, entonces la misma aplicación te recomienda que vayas, ahora sí, a ver a tu médico. Es una app precavida, basada en evidencias científicas, y con un grupo de expertos de la salud detrás de ellas, no profesionales del marketing. El creador de la app es el Dr Edu García Cruz (urólogo), no alguien que estudió en una escuela de negocios. Es una app útil, fácil y discreta (no temas porque tus resultados no aparecerán en ninguna red social si te equivocas de click).

Conclusiones:

Los expertos en marketing, por muy difícil e inverosímil que te pueda parecer, tienen perfectamente estudiado quién eres, cómo piensas y qué quieres (cuáles son tus necesidades). Por muy raro que te parezca, todos respondemos a un perfil, que los grandes expertos en marketing saben, no te quepa la mayor duda. Por eso, antes de bajarte una app o utilizar cualquier mecanismo digital que parezca resolver todos tus problemas, pregúntate si es posible, con la tecnología que te proponen, si es posible que ese aparato, aplicación + complemento, pueda medir ese parámetro. Para ello acude a un profesional experto en esa materia. Además, siempre ten en cuenta que el cuerpo es un conjunto de muchas partes y sistemas que forman un todo más complejo de lo que puede parecer, por tanto, como la salud y el rendimiento deportivo es multifactorial (influyen muchos factores a la vez a tener en cuenta) no te creas nunca que un par de parámetros pueden indicarte si estás bien de salud o no, o si tu rendimiento físico va hacia arriba o hacia abajo. Evidentemente, las nuevas aplicaciones digitales, pueden resultar un gran apoyo para muchos profesionales del entrenamiento y la salud, yo mismo las combino en algunos entrenamientos con clientes míos, pero son eso, apoyo, y nunca una sustitución de una persona experta.

Escrito por

Fito Florensa es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y un apasionado del ser humano, la superación, la salud y las nuevas tendencias en ejercicio físico. Síguelo en @fitoflorensa y también en su web: fitoflorensa.com

1 comentario

  • Para nada… Yo las que más utilizo son las del tipo con cronómetro para las pesas y que cuentan además, con intervalos para el HIIT. Todo programable por uno mismo, o sea, poca ayuda pero mucha efectividad.
    Luego, no digo que no ayuden pero nunca sustituyen a alguien mínimamente formado. Es una rama muy compleja y para saber cuándo y cómo meter progresiones y de qué tipo, no vale que una “máquina” te lo diga a lo loco. Tampoco el tipo de ejercicios que te convienen o no.
    Ahora, pensando en los típicos “monitores” de gym no me queda más remedio que recomendar las app… Porque visto lo visto… Últimamente, que también entreno fuera de casa, me he topado con la realidad y claro, con rutinas que no hay por donde cogerlas; malas planificaciones, técnicas horribles, rangos incompletos, descansos que duran una conversación con el de al lado…
    Yo prefiero enterarme y saber yo mismo qué me conviene, aunque tenga que perder tiempo en prepararme porque sé que lo agradeceré, aparte de que me gusta. Para la gente común no es fácil saber quien es buen profesional y quien no lo es, así que, ante la duda, me quedaría con una buena app, PERO si supiera quién es bueno, lo contrataría. Aunque me consta que poca gente perdería dinero en un entrenador.
    No pasa nada, mi otra gran afición son los coches y cuando le comento a alguien el hacer un cursillo para aprender de verdad, me sueltan un: “Eso es muy caro!!!” De veras??? 300 € una vez en la vida es caro? Yo ya he librado accidentes más o menos mortales gracias a saber qué hacer y qué no. Pero es mejor arriesgarse a desgracias, por lo visto…
    Un saludo

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