¿Cómo te puede beneficiar el yoga?

 

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Se calcula que hay unos 500 millones de practicantes de yoga actualmente en el mundo. El tipo de yoga que puedes practicar hoy en día dista mucho de lo que fue en su origen hace más de 4000 años en India. De hecho, dista mucho de lo que hacían los practicantes de esta actividad hace solo un siglo. Pues el yoga es una práctica muy cambiante y que ha ido evolucionando con el paso de los años. Por ejemplo, la gimnasia sueca de Per Henrik Ling (1930) influyó de forma significativa en la forma de practicar yoga inicialmente, que estaba basada en la meditación, respiraciones y visualizaciones en muy pocas posiciones, la más habitual, sentado.

De hecho, gracias a innovadores como Ling, los practicantes de yoga comenzaron a crecer exponencialmente en el mundo occidental. Digamos que lo que permitió su explosión mundial fue la eliminación de la parte más mística, incluso “religiosa”, para potenciar, eso sí, la paz mental interior y la parte física en su sentido más amplio con diferentes posturas (del sánscrito, asanas) entrelazadas con unos movimientos de transición mientras respiras (pranayama). En 1983, Vivekananda llevó el Yoga a EE.UU., donde hay 20 millones de practicantes. Un caso concreto y de éxito que mezcla el yoga y el fitness es el de Beth Shaw, fundadora de YogaFit. Actualmente el yoga se ha hecho tan popular que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, en 2015, el 21 de Junio como el día internacional de esta actividad.

Diferentes tipos de yoga

Yoga significa unión, una aproximación hacia tu interior para mantener un equilibrio entre mente y cuerpo. Actualmente existen varios estilos:

Hatha Yoga

Es uno de los estilos más practicados a nivel mundial. Aunque en el mundo occidental esta actividad se ha convertido prácticamente en algo físico, enseñando las posturas, transiciones y respiraciones concretas de estilo, tiene como característica la que tendría cualquier tipo de yoga, la unión cuerpo-mente-alma. Esta práctica, con su origen en la antigua India, adaptada a nuestra cultura en muchas variantes, te puede ayudar a reducir el estrés, ansiedad, tono muscular, flexibilidad, higiene postural, entre otros. Tengas el nivel que tengas, lo puedes practicar. Eso sí, acude a un profesional con experiencia para que te enseñe bien como realizar esta práctica antes de seguir tu camino de progreso solo.

Vinyasa

Un estilo muy popular en países occidentales que se centra en realizar una serie de posturas (asanas) con el fin de ganar fluidez en los movimientos, de forma suave (no brusca) y poniendo máxima concentración. Por tanto, este estilo de yoga también lo podemos encasillar como Yoga Flow. Hay posturas para todos los niveles y, dependiendo del que tú tengas, hasta que tu cuerpo se adapta puedes notar ciertas rigideces. Aquí se trata de eficiencia en el movimiento durante una serie de posturas y respiraciones. Nunca debes trabajar de forma excesivamente forzada y sin fluidez en la respiración o en los movimientos. Esta actividad que une cuerpo y mente puede reportarte beneficios como reducción del estrés y de la ansiedad, aumento de la autoestima, de la consciencia y expresión corporal, mayor movilidad (flexibilidad), entre otros.

Ashtanga

En esta práctica, creada en 1975 por Pattabhi Jois, vas pasando de una postura a otra de forma contínua y relativamente rápida, mientras inhalas y exhalas de una forma determinada. Las partes de una sesión, así como los diferentes “ejercicios”, están absolutamente definidos: Series de inicio, series principales, secuencias de estiramiento de espalda y secuencia de finalización. Esto se parece más a las partes de una sesión de entrenamiento tradicional occidental: Calentamiento, parte principal y vuelta a la calma. Una de las grandes ventajas es que cada parte de la sesión se adapta perfectamente a tu nivel, sea cual sea. Por el ritmo y la variedad de posturas te puede servir para mejorar tu fuerza, tono muscular, flexibilidad estática y dinámica, mejoras a nivel cardiovascular y reducción de estrés.

Kunadilini

La energía Kundalini (energía de la serpiente) se despierta al realizar este tipo de yoga, que se centra en mantener una buena postura al estar sentado (en diferentes posiciones, no solo con las piernas cruzadas y espalda recta). Diríamos que a través de respiraciones y adaptando poco a poco a tu cuerpo a mantener una posición de la columna, desde la base de la columna vertebral hasta la coronilla, se produce una elevación de nuestra consciencia.

Esto es lo que dice este tipo de yoga. Ahora bien, las personas con cierto nivel en gimnasia abdominal hipopresiva también realizan un tipo de trabajo con la respiración (diferente evidentemente a este tipo de yoga) y postura sentada que también te puede venir muy bien. Elige lo que quieras, pero, quitando la parte más espiritual, te puede reportar grandes beneficios en el buen trabajo de los músculos de la respiración, así como en la musculatura, que te ayudará a mejorar tu higiene postural. En el kundalini existen cantos, visualizaciones y meditaciones. Y quitando, otra vez, la parte más espiritual, te puede servir para relajarte y mantenerte equilibrado en tu día a día. Aunque no trabajarás mucho el físico en esta modalidad.

Iyengar

Este estilo de yoga también pone mucha atención en la alineación de las articulaciones de todo tu cuerpo, así como en la respiración. Se pueden realizar posturas muy difíciles que te pueden permitir ganar movilidad y fuerza en unos grados a los que, si no estás acostumbrado, les costará a tus articulaciones. Progresa poco a poco e irás mejorando en tu higiene postural, flexibilidad y relajación en tu día a día. Una diferencia de este estilo de yoga es que en sus ejercicios puede requerir la utilización de sillas y bloques y otros instrumentos que te facilitarán la práctica.

Los beneficios del yoga

Te lo explicaré de forma muy fácil y que me perdonen los más acérrimos a este tipo de actividades. El yoga te puede aportar los mismos beneficios que cualquier otra actividad física que, bien complementadas, hacen que mejores los parámetros generales de la salud de forma integral. Aquí tienes algunos de los beneficios del yoga:

  1. Tener mejor higiene postural: Por supuesto que el yoga te ayudará en este objetivo, igual que lo pueden hacer los métodos como (GAH) Gimnasia Abdominal Hipopresiva, RPG (Reeducación Postural Activa) o Método Feldenkrais.
  2. Reducción del estrés y ansiedad: Existen estudios que relacionan la reducción del estrés con algunos tipos de yoga. Por ejemplo, en una investigación del departamento de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter (Inglaterra) se demostró que la meditación Sahja tenía beneficios sobre el control del estrés y la respiración. Aunque el Dr John Harvey, de la Sociedad Británica del Tórax, también dice que “simples técnicas de relajación y ejercicio físico contribuyen a regular el ritmo de la respiración, estrés y mejoran la función pulmonar”. Por ejemplo, en un centro de tecnificación deportiva en el que tuve la oportunidad de trabajar hace ya 14 años, practicábamos la reducción del estrés con técnicas de relajación de la psicología como la “Relajación Progresiva de Jacobson” o “Entrenamiento Autógeno de Schultz” entre otras.
  3. Reducción del exceso de la hormona cortisol, mejora del sueño: La mejora de la relación cortisol (hormona del estrés)-testosterona a través del ejercicio físico en general, está ampliamente demostrada. Además, para mejorarla debemos atender a aspectos que pueden ocurrir fuera de una sesión de yoga. Por ejemplo, de poco te servirá meditar con yoga si fumas un paquete de tabaco al día, si te alimentas mal, sino duermes las horas recomendables, etc. Un entrenamiento HIIT (Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad), si estás preparado para ello, te puede venir muy bien, entre muchos otros métodos, para mejorar tus niveles de cortisol, dormir mejor, etc.
  4. Bajar peso, consumir calorías, bajar % de grasa o mantener tu peso ideal: Como muchos tipos de ejercicio físico. Eso sí, no vale practicar yoga y alimentarte como te dé la gana porque vas a quemar más o menos calorías. Sabér de qué alimentos provienen las calorías también es importante.
  5. Mantener más bajas tus pulsaciones en reposo, reducción de la fatiga en reposo: Como múltiples sistemas de entrenamiento, complementándolo con una buena alimentación y una buena gestión del tiempo y del estrés.
  6. Prevención de lesiones, mejora de la flexibilidad y armonía en tus movimientos: Cómo lo pueden hacer el método HIST, o Entrenamiento Natural o Animal Flow.
  7. Ganar tono muscular, Mejora la autoestima y Consciencia corporal: Como lo podrían mejorar múltiples disciplinas como la danza, artes marciales y un sinfín de actividades.

A modo de conclusión podemos afirmar que muchos estudios científicos predican que el yoga es beneficioso para tu salud, pero no más que otros métodos de entrenamiento occidentales tradicionales y modernos. Simplemente intenta trabajar tu salud de forma holística y, antes de hacer ninguna práctica deportiva, chequéate médicamente para saber qué tipo de actividad puedes realizar y cual no.

Como en toda práctica deportiva que tiene éxito, el yoga se ha extendido también como una moda y oportunidad de negocio. Por esta razón, acude siempre a profesionales que tengan una visión amplia sobre tu salud y puedan aconsejarte con coherencia para cada caso.

Escrito por

Fito Florensa es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y un apasionado del ser humano, la superación, la salud y las nuevas tendencias en ejercicio físico. Síguelo en @fitoflorensa y también en su web: fitoflorensa.com

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