¿Cómo el deporte regula tus hormonas?

hormonas-entrenamientoOK2El sistema nervioso (SN) y el sistema endocrino (hormonas) actúan para mantener el equilibrio interno de tu cuerpo. Estos dos sistemas pueden funcionar por separado o en conjunto como un sistema neuroendocrino. Sus funciones son la de comunicar, integrar y controlar. Estos dos sistemas funcionan enviando “mensajeros químicos” a diferentes células especializadas. De todas formas, el sistema nervioso y el endocrino no son lo mismo.

De modo muy general, una de las grandes diferencias es que el SN sólo controla de forma directa músculos y glándulas inervados por fibras eferentes (que transmite algo de dentro hacia fuera, por ejemplo impulsos nerviosos). En cambio el sistema endocrino puede regular la gran mayoría de células de nuestro organismo. Además, los neurotransmisores (SN) se envían a distancias cortísimas a través de la sinapsis, mientras que las hormonas se vuelcan en la sangre directamente, llegando a casi cualquier parte de tu cuerpo. Diríamos que los efectos de los neurotransmisores son rápidos y cortos, mientras los efectos de las hormonas son más lentos y prolongados en el tiempo. Te explico esto porque debe entenderse el cuerpo como un todo y, aunque ahora solo os relacionaré hormonas y deporte, es conveniente saber la íntima relación que mantienen con el SN. Al final, hay unas células secretoras que desembocan en unos órganos diana. Y es conveniente saber que hay numerosas células que poseen receptores tanto para los neurotransmisores (SN) como para las hormonas.

Y resulta que llegamos al gimnasio, nos calzamos las zapatillas, nos llenamos el bidón de agua, activamos el pulsómetro (lamentablemente, no todos) y… ¡a correr, hacer flexiones y saltar a la comba! Sin ser conscientes de que nuestro cuerpo activa una serie de procesos químicos o neuroquímicos para hacer frente al estrés producido por estos estímulos. Cuando entrenamos, nuestro cuerpo genera adaptaciones en nuestro metabolismo, en el sistema respiratorio y vascular, en la sangre y en todo nuestro cuerpo. Y estos cambios son coordinados por el SN y endocrino cada vez que realizamos un entrenamiento y nos recuperamos del mismo.

¿Qué ocurre cuando hacemos ejercicio físico?

Cuando estimulamos al cuerpo por encima de los niveles basales (estado de reposo), nuestros músculos comienzan a contraerse de forma más severa. En este momento se convierten en la parte de nuestro cuerpo que más energía (ATP) y oxígeno demanda. En condiciones de reposo, la musculatura esquelética (bíceps, pectorales, isquiotibiales, cuádriceps,…) almacenan parte de los sustratos necesarios para iniciar y mantener la intensidad del ejercicio físico.

Las reservas energéticas de nuestro cuerpo, que utilizarán nuestro músculos, se localizan en el propio músculo (ATP-PCr, glucógeno), en el hígado (glucógeno hepático que verterá glucosa al torrente sanguíneo) y ácidos grasos liberados por las células de grasa (adipocitos). Los aminoácidos, que se obtienen del catabolismo (destrucción de las proteínas), se intentan preservar por parte del organismo. Vendría ser algo que puedes haber escuchado, cuando el músculo se come al propio músculo.

Cuando estamos en plena efervescencia deportiva, nuestra presión arterial aumenta, el corazón bombea más volumen de sangre y con más fuerza y, por tanto, la frecuencia cardíaca se eleva. Por tanto, los pulmones, a través del sistema respiratorio, capta y envía más oxígeno a la sangre y musculatura. También nuestros vasos sanguíneos se dilatan.

Además, cuando realizamos ejercicio la temperatura de nuestro cuerpo se eleva y el cuerpo intenta mantener su temperatura mediante el sudor, produciéndose una pérdida de agua y sales minerales (electrolitos). Cuando acabamos el ejercicio físico el cuerpo intentará, de hecho siempre lo intenta, volver al equilibrio, también en temperatura.

Podríamos estar hablando de multitud de cambios que provoca el ejercicio físico, pero creo que con estos ejemplos básicos os podéis hace una idea. Pues bien, todos estos procesos están controlados, en gran parte, por nuestro sistema hormonal.

¿Cómo el ejercicio nos ayuda a regular el sistema hormonal?

Como os he explicado en la introducción de este post las hormonas son secretadas por unos órganos especializados. Los principales son el hipotálamo, glándula pineal, testículos y ovarios, tiroides y paratiroides, glándulas suprarrenales y páncreas.

El hipotálamo, localizado en la base del cerebro, regula el sistema endocrino. Regula la actividad de la hipófisis y, dependiendo de la cantidad e intensidad del estímulo envía a realizar una serie de acciones u otras a las glándulas endocrinas. En el ejercicio interviene en regular el agua corporal, la sed, temperatura corporal, tensión arterial y frecuencia cardíaca. La vasopresina, secretada en el hipotálamo, regula la presión arterial, incide en la reabsorción de agua en los riñones, hecho absolutamente importante para mantener un adecuado flujo de sangre y por tanto, disfrutar de una agradable práctica deportiva.

La glándula pineal es una glándula pequeña situada cerca del centro del cerebro que produce melatonina. La melatonina interviene el ritmo circadiano. Por tanto, interviene en la regulación de los patrones de sueño y vigilia. No cabe duda que el ejercicio físico ayuda a dormir mejor y a tener sueño y a estar despierto a las horas que te toca. Por esta sencilla razón, los malos hábitos nutricionales y de ejercicio físico desregulan este sistema.

La glándula tiroides segrega tiroxina, hormona encargada de activar el metabolismo y producir calor. La glándula paratiroides controla los niveles de calcio en la sangre, favoreciendo la absorción en el intestino que, junto a la práctica físico-deportiva, estimula la mineralización ósea, o la no desmineralización a partir de cierta de edad.

El páncreas segrega, en sus islotes de Langerhans (islotes pancreáticos), dos hormonas vitales para regular el azúcar (glucosa) en sangre, la insulina y el glucagón. La insulina capta la glucosa del torrente sanguíneo para favorecer su paso a las células que demandan energía, como los músculos al hacer ejercicio físico. El glucagón estimula la degradación del glucógeno y, por tanto, favorece el verter glucosa (energía) a la sangre. Y no olvidemos que la glucosa es una de las principales fuentes de energía para realizar deporte, y más ahora que tenemos poco tiempo para entrenar y recurrimos a actividades cortas e intensas.

Las glándulas suprarrenales, las que están encima de los riñones, segregan múltiples hormonas. Las más relevantes son:

Catecolaminas: Adrenalina y noradrenalina, que estimulan el sistema nervioso produciendo sensación de euforia reduciendo, por tanto, la sensación de fatiga durante el ejercicio. Además también estimulan la destrucción de las células de grasa para que el cuerpo obtenga energía de las mismas. Por tanto, una actividad que nos estrese lo suficiente, ya sea por la emoción o por el contexto que la rodea, como para segregar estas hormonas, favorecerá el bajar más rápido el % de grasa. Por ejemplo, en un partido de fútbol con los amigos, una clase de spinning con música cañera y buenos compañeros de batalla, realizando artes marciales o danza. Como veis, las emociones también hacen fluctuar la regulación de estas hormonas.

Aldosterona: Incide en la reabsorción de sodio, eliminación de potasio, retención de líquidos y eleva la TA (tensión arterial).

EPO (Eritropoyetina): estimula la formación de eritrocitos (glóbulos rojos), quien transporta el oxígeno por la sangre. Además es el principal estimulador de la creación de nueva sangre en la médula roja del hueso de forma natural. Digo de forma natural porque a más de uno le sonará el doping por EPO en deportistas de resistencia. Lo que hacen estas personas es ir a entrenar en altura (por encima de los 1500m), para segregar más glóbulos rojos. Después se extraen la sangre y se la vuelven a inyectar en el momento adecuado. Esto es dopaje. De todas formas, si alguien duerme la semana anterior o el tiempo que sea en una cámara hiperbárica, porque tienen dinero para pagarla, no se considera doping. En fin, ese ya sería otro tema.

Las gónadas producen la hormona testosterona en el hombre y estrógenos en la mujer, participando en el desarrollo de la musculatura, entre otras cosas.

Sobreentrenamiento (SEE) y hormonas

El ejercicio físico regular provoca adaptaciones en el sistema endocrino. Por ejemplo, aumenta el tamaño de las glándulas suprarrenales o también aumenta la eficiencia de este sistema. Pero… ¿qué pasa cuando no varíamos los estímulos y hacemos lo mismo día tras día. Que nos desmotivamos, que somos más propensos a lesionarnos, que podemos entrar en un estado de fatiga crónica, que no se generan adaptaciones positivas. En definitiva, que nos sobreentrenamos. El sobreentrenamiento y la relación cortisol/testosterona van íntimamente ligados a pesar de que todavía hay muchas cosas que concretar en el campo científico. El equilibrio entre estas dos hormonas responde al equilibrio entre el anabolismo (procesos de creación, formación) y del catabolismo (procesos de destrucción). En sujetos sobreentrenados se produce una disminución en la relación cortisol/testosterona con predominio de la destrucción aunque todavía falta mucho por averiguar en esta relación causa efecto.

 

 

 

Escrito por

Fito Florensa es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y un apasionado del ser humano, la superación, la salud y las nuevas tendencias en ejercicio físico. Síguelo en @fitoflorensa y también en su web: fitoflorensa.com

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