Entrenar atendiendo a las emociones

sensaciones y entrenamientoPodemos decir, de modo general, que el sistema nervioso (SN) capta, procesa y responde información que nos viene tanto del exterior de nuestro cuerpo como del interior. El SN controla y relaciona todo nuestro cuerpo. Éste, ha ido evolucionando a lo largo de los años en todos los animales, alcanzando su máxima expresión, posiblemente, en el hombre. El SN en cada uno de nosotros es plástico, y no solo coordina lo innato, sino que también se adapta, aprende y responde ante las experiencias vividas (estímulos) que tenemos a lo largo de nuestra vida. Diríamos pues, que el SN no solo coordina funciones internas, sino que también se ajusta al ambiente que nos rodea. Y que mejor manera de enriquecer a nuestro cuerpo, a través del SN, que entrenando atendiendo a las emociones y sentidos.

Soy un pesado, lo sé, siempre os hablo del maldito principio de entrenamiento de variedad de estímulos. Para ello, y para demostraros lo importante que es, a modo de divulgación, os pondré varios ejemplos sencillos en forma de cuestiones.

¿Alguien cree que es lo mismo hacer flexiones de brazos con frío o calor, o con más o menos luz? ¿En la playa, en la arena húmeda o seca, o tocando el agua, en alta montaña, en un parque, en un gimnasio bonito o feo, en el asfalto o en cualquier otro lugar? ¿Alguien cree que tiene los mismos efectos en nuestro organismo correr para ayudar a alguien económicamente (acción solidaria), para ganar una carrera, divertirse, observar buenas vistas o para cualquier otra cosa? ¿Alguien cree que es lo mismo hacer flexiones en un gimnasio en el que nos atienden bien o mal o son más o menos educados en la recepción? Bien, aunque entiendo que las respuestas a mis preguntas son obvias, por si alguien tiene alguna duda, os digo que no, y rotundamente no, no es lo mismo. Para tener una buena experiencia entrenando y estimular a tu cuerpo al 150% de sus posibilidades, hagas lo que hagas y tengas el objetivo que tengas, te voy a recomendar que, a partir de la lectura de este post, atiendas a los siguientes puntos:

Trabaja, agudiza y enfatiza tus sentidos

Oído

Correr o hacer circuitos de resistencia a la fuerza estimula el oído. Yo prefiero la naturaleza. Entre semana, que hay poco tiempo, prefiero los gimnasios en la propia playa o los parques, aunque no te negaré que son parches, remedios provisionales antes de irme el fin de semana al lugar más cercano donde hay un entorno más natural que urbano. Si te fijas, en cada estación del año, y en las diferentes horas que tiene el día, hay sonidos diferentes, ya sea en la ciudad o en terreno montañoso. Ya sea por el tipo de animales, plantas, o porque hay más menos coches circulando, o más o menos gente paseando.

Si te vas a primera hora a entrenar a un parque o a la playa, disfrutarás de la poca gente que hay, la gente no suele ir a pasear o a gritar a las 6:30h de la mañana. Si tienes alguna zona cerca de tu casa más natural que urbana, ves a ella en moto o coche y aprovecha más tiempo en ese entorno. También, fíjate en el sonido de tus pasos cuando corres por la playa, un día después de que haya llovido, cuando estás en tierra y piedras, cuando corres por el cemento, cuando corres por la arena de la playa, o por cualquier tipo de pavimento. Si tienes la playa a tu alcance, te recomiendo que corras cerca del mar (no en la orilla inclinada, justo antes), escuchando las olas. Si estás en un parque, escucha el movimiento de las hojas de los árboles. Atiende a estas cosas, es realmente agradable.

De todas formas, me gustaría hablarte de dos tipos de escuchas. La que nos permite oír los coches, claxons, conversaciones, pájaros, hojas, ramas y la que va directamente hacia nuestros pensamientos, de alguna manera, hacia nuestra alma. Cuando corras o hagas ejercicio poco intenso prolongado en el tiempo, de forma continua, escucha dentro de ti conversaciones que has tenido últimamente con gente que te aporta, que te enseña, que te valora, escucha la voz de tu pareja, de la gente que te quiere, las buenas noticias que has tenido últimamente, escucha estas cosas también. Pero sobre todo, escucha cosas positivas, en tus manos está.

Olfato

No dejes de atender al olor de las plantas, árboles y hierba en un parque o en la montaña. Si lo haces en la montaña coge tierra, frótatela entre las manos y huele por donde estás entrenando. Despierta tus sentidos. Si haces ejercicio en la playa huele el mar, el yodo, que viene a través de la brisa que suele haber en zonas de playa.

También puedes oler el alquitrán de la carretera, el de la polución en una calle llena de coches funcionando, eso sí, para darte cuenta de lo nocivo que es para ti y para ponerte una mascarilla la próxima vez, o hacerlo a otra hora menos concurrida o para irte a un pequeño oasis natural en la ciudad llamado parque.

Gusto

Piensa en las sensaciones que tienes cuando desayunas o meriendas o comes, antes de un entrenamiento. Relaciona esos alimentos sanos, con el cuidarte, lo bien que te sientes y la energía que te dan para disfrutar de un buen entrenamiento. Incluso céntrate en cómo te saben los alimentos que te lleves durante el entrenamiento, aunque solo sea agua. Atiende a su gusto en medio de las fuertes respiraciones provocadas por la intensidad del ejercicio.

Siente, durante el entrenamiento, como estas ingestas te ayudan a continuar, siente lo importante que es ingerir esos alimentos porque los efectos de bienestar son poco menos que inmediatos, al recuperarte de tu entrenamiento justo después, o durante, o antes y toma conciencia de tu forma de alimentarte, pues tu rendimiento va directamente relacionado. Pero hay otro tipo de sensaciones relacionadas con el gusto mientras entrenamos.

Cuando superamos ciertas intensidades tenemos que abrir la boca para inhalar más oxígeno en una sola inspiración. Lo que ocurre es que también entran sabores. Los de tu propio sudor y los del entorno que te rodea. Piensa, por ejemplo, en una bocanada de aire cuando estás cerca del mar, o en la montaña, o en un gimnasio.

Tacto

Te recomiendo que saltes, brinques, hagas dominadas, hagas flexiones de brazos, corras o vayas en bicicleta por muchos lugares diferentes. Observa y fíjate en las sensaciones que tienes cuando apoyas las manos al hacer flexiones de brazos en una roca, plana o rugosa, en la tierra, en una colchoneta, en un tatami o apoyándote en la raíz de un árbol. Estimula los receptores sensitivos de la piel de esta forma. Además te recomiendo que no te sobreprotejas.

No utilices guantes, ni vendas ni rodilleras, ni nada que no sea estrictamente necesario para tu caso. Ya sea para coger una barra olímpica fría para hacer un press de banca, o para hacer una dominada en un árbol. Tu cuerpo se adaptará y tomará conciencia de todo su entorno con mucha más facilidad. Además hacer una dominada en un árbol hará que tu cuerpo se ejercite de otra forma que si lo haces en una barra en el gimnasio, o en una barandilla más gruesa en cualquier paseo que tengas a tu alcance.

Vista

Después de conseguir un estado de forma aceptable para correr, te animo a que indagues caminos pedregosos o de tierra con grandes surcos. ¿Sabes lo que pasa cuando vas por este tipo de pavimentos? Que tu cuerpo centra la atención en la vista, pues un paso en falso puede significar hacerte daño, entonces ves exactamente como es cada piedra, cada surco, cada montículo de arena o tierra. Por otro lado, deléitate mientras corres por un pavimento más seguro o haces cualquier tipo de ejercicio físico con las mejores vistas que puedas encontrar en tu ciudad.

Cuando entrenes, atiende a un sentido, luego a otro, luego concéntrate en dos, luego vuelve a otro y descubre la cantidad de cosas en las que te puedes fijar mientras hacer ejercicio físico, es absolutamente divertido y emocionante. Pero acércate a ti poco a poco, respetando el principio de entrenamiento de progresión (incluso en la atención a los sentidos), pues lo que puedes descubrir no siempre es aceptado rápidamente por nuestro cerebro. En nuestras vidas, tenemos poco tiempo para pensar y sentir, utiliza el deporte pare ello y escarba hasta recontrate, poco a poco, con lo que eres.

Atrévete a viajar hacia tu máxima esencia entrenando, conócete bien y utilízalo en todos los ámbitos de tu vida. Seguro, avanzarás y saldrás ganando tú y todos los que te rodean. ¿Te imaginas el mar de posibilidades que se te puede abrir, simplemente, entrenando atendiendo a tus emociones, pensamientos y sensaciones? Es necesario desembozar los sentidos, vaciarnos de las malas energías que nos causan emociones negativas, que nos aíslan de los que somos y del verdadero sentido del por qué hacemos o no las cosas. Descúbrelo por ti mismo, límpiate y abre tu mente entrenando ateniendo, también, a las sensaciones.

 

Escrito por

Fito Florensa es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y un apasionado del ser humano, la superación, la salud y las nuevas tendencias en ejercicio físico. Síguelo en @fitoflorensa y también en su web: fitoflorensa.com

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *