¿Es tu dieta una religión?

Proliferan como las setas. Salen de las esquinas cada mayo, cuando la gente empieza a sacarse los abrigos y comienza a ver los primeros trozos de carne asomar entre las ropas. Sí, te hablo de las dietas. Pero no de cualquiera, sino de las cada vez más comunes religiones o sectas dietéticas. Sabes de lo que te estoy hablando pero, ¿sabrías cómo identificar una de ellas? Aquí van algunas características de sus más fieles seguidores:

dieta religion

  1.  Adoran a su ídolo: como toda religión que se precie, la gran mayoría de sectas dietéticas tienen un ídolo al que seguir. Además los seguidores necesitan un nombre bajo el que agruparse así que muchas veces adoptan el de su mentor.
  2.  Defienden las escrituras con fervor: alguna vez me he encontrado frente con uno de estos fieles siervos y he cometido el error de pensar “hablando se entiende la gente” porque, en el mismo momento en que pongas en duda cualquiera de sus creencias, verás cómo empieza a surgir un fuego en su mirada. De repente te encontrarás contra la pared mientras te señalan con una cruz, te lanzan cánticos en latín y te tiran agua bendita esperando que te retuerzas de dolor y saques de dentro al satanás que ha osado blasfemar contra su credo. Aiiixx cuando me entrará en la cabeza que la frase “hablando se entiende la gente” debería ser sustituida por la de “pensando se entiende la gente”  (Vale…quizás esto es un poco exagerado pero juro que pasa algo muy parecido y que por lo menos esa es la imagen que llega a mi cabeza).
  3. Se obran milagros: quizás los ciegos no recuperen la vista, ni los inválidos salgan andando pero ¡ocurren milagros! Se cura SIN ESFUERZO la diabetes, la obesidad, los problemas cardiovasculares, los problemas de piel, la depresión e incluso algunas prometen la cuasi eterna juventud o ¡la cura del cáncer! ¡Tontos de nosotros que llevamos años buscando solución a ese problema! Científicos, ¡dejen de investigar! Las librerías están llenas de curas para el cáncer y ustedes perdiendo el tiempo en el laboratorio.
  4. Existen objetos sagrados: sí, sí, como lo oyes. Bueno, más que objetos suelen ser productos sagrados, sin los que la dieta NO funciona. Eso sí, estos productos sagrados no pueden provenir de cualquier lugar, tienen que venir santificados por el adorado ídolo (que evidentemente también se llena los bolsillos con las compras de estos únicos e irrepetibles timos…digo productos)
  5. Existen alimentos demoníacos: hay ciertos alimentos que no se pueden tocar, casi ni nombrar. Ya sean los carbohidratos, las grasas, las frutas a partir de las 5 de la tarde (que a partir de esa hora deben pasar de tener 50 a 5000 kcal digo yo), etc. No todo está permitido, por supuesto, y si te atreves a probarlos caerás en todo tipo de enfermedades, malestar, dolencias, como si del infierno se tratase. Debes sentir la culpa de consumirlos sólo al tocar tus labios. Os parecerá un extremo pero un día vi, en una fiesta, a personas chupando el queso de unas tostadas porque el pan no se lo podían comer. ¡Aún tengo la boca abierta de asombro!

Puede que todo esto te parezca exagerado pero, por desgracia, cada vez son más las personas que siguen dietas restrictivas que les generan sentimiento de culpa. La salud, según la OMS, es bienestar físico, social y mental por lo que, si una dieta te está generando malestar o no te permite salir con tus amigos, ya no se debería considerar una dieta saludable. No te dejes embaucar por las soluciones rápidas y por las dietas milagrosas. Los cambios permanentes vendrán de soluciones permanentes pero nunca seas rígido en tus actos. Una dieta rígida nunca será una dieta sana.    

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Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, apasionada del buen comer, la nutrición y en especial de la nutrición deportiva y el cambio de hábitos. Síguela en @Anabel_Ferser y también en su web: anabelfernandez.es

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