6 pasos para dejar de sentirte sobrepasado

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¿Quién no ha sentido esa sensación alguna vez? Una agenda apretada, un imprevisto que te obliga a cambiar el rumbo de tu jornada, o la simple acumulación de problemas, pueden llevarte a sentirte sobrepasado por las circunstancias.

Personalmente, creo que lo mejor para evitar este tipo de situaciones es contar con un sistema de productividad personal como puede ser GTD y unos hábitos básicos bien cimentados en el ámbito de la autogestión. No eliminarán estas situaciones, pero te aseguro que pasarán de frecuentes a anecdóticas.

Sin embargo esos momentos de desasosiego siguen existiendo. Precisamente por eso, me gustaría proponerte unos pasos, o puntos de apoyo si lo prefieres, para atenuar esa sensación de ahogo que a veces se prolonga más allá de un momento puntual y te impide centrarte para dar lo mejor de ti.

1. Respira

En ese momento puntual en el que todo se venga abajo, en el que experimentas un estrés desmedido o incluso ansiedad, haber practicado ejercicios de relajación e incluso meditación te permitirá ‘enfriar’ la situación gracias a la regulación la respiración y a la reconducción de tu foco de atención.

2. Céntrate en el horizonte de perspectiva más inmediato

Una vez pasados los primeros momentos de agobio, tienes que seguir caminando hasta poder llegar a un lugar óptimo para reorganizarte. Por ejemplo si estás trabajando, tendrás que finalizar tu jornada.

Fija tu atención en los temas más inmediatos e intenta olvidar el resto. Si estás en tu oficina, sumérgete en el trabajo, en tus acciones más inmediatas para tratar de apartar las emociones negativas y navegar hasta la orilla.

3. Para y restea tus asuntos

Créeme, por muy agobiado que estés, puedes tomarte 30 minutos o una hora para reorganizar toda tu actividad. Detente ese momento para inventariar tus asuntos, prestarles atención uno por uno y tomar decisiones sobre queé hacer al respecto de cada uno de ellos.

Yo te recomendaría que confeccionaras una lista con todas tus cuestiones y procesarlas para convertirlas en actividades concretas que puedas realizar con la intención de pasar a la acción, adoptando un rol proactivo en lugar de quedarte a verlas venir

  1. Redacta con cierto detalle las cuestiones a solucionar.
  2. Procesa cada una de ellas. Convierte ese asunto en una actividad. En ocasiones puede ser difícil convertirlas en una sola acción o definir la totalidad de la actividad. En esos casos define, lo más evidente y escoge la primera acción a realizar.
  3. Pregúntate cuales puedes renegociar para demorarlas o fijar unas entregas más espaciadas. Funciona en lo profesional y en lo personal.
  4. Elige las primeras acciones a realizar y ponte a ello con toda naturalidad.

4. Dedícate solo a lo más importante

Sé que parece increíble, pero hay cosas que pueden esperar. Hay cosas que puedes dejar a un lado, no hacerlas y tu vida puede mejorar.

Después de inventariar toda tu actividad y ordenarla para salir de este estado de saturación, deja de lado todo aquello que no te ayude a volver a la normalidad. Tanto actividades de ocio que no te ayuden a relajarte como temas de trabajo que puedas posponer o delegar en otras personas, o simplemente a darte cuenta que hay actividades que no te aportan nada y que las haces para mantenerte ocupado. Apártalas de tu vida durante unos días, o una semanas, hasta que te recuperes.

5. Desconéctate

Apártate de todas las fuentes de noticias, webs, videos online que utilices con frecuencia. Evita la sobrecarga cognitiva. El exceso información y de inputs multimedia ya es malo de por sí, satura tu capacidad de atención, pero cuando intentas reconducir una situación de sobrecarga es un lastre que no te permitirá centrar tu foco en lo importante.

6. Pide ayuda

A tus compañero de trabajo y a tu familia. Repartir la carga y recibir apoyo no solo aligera tu lista de temas pendientes, sino que también te ayuda a entender que tienes apoyos. Vale la pena hablar con los demás de este tipo de problemas, aunque únicamente sea para sacarlo de dentro y recibir unas palabra de respaldo.

Si la sensación persiste y no se van la tensión, la ansiedad el estrés, busca un profesional. En su día yo recorrí a un psicólogo para que me ayudara a comprender el por qué del estrés sufrido bajo ciertas tensiones y a gestionarlo mejor. Sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado nunca.

Llegados a este punto, recuerda: los seis consejos que te he dado son un reseteado parcial para intentar crear las condiciones óptimas para volver a la normalizar y corregir esa sensación tan desagradable de descontrol y ahogo que emerge en ciertos momentos de tu vida.

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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