Cambiar hábitos, hagámoslo fácil

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Setiembre, época de depresiones postvacacionales, vuelta a la rutina y anuncios de coleccionables en todas las teles… Un momento ideal para regalarte algo nuevo que te ayude a hacer las cosas de forma más eficiente y vivir mejor.  No. No me refiero a comprarte el nuevo iPad Pro ni cualquier otro gadget para dinamizar tus labores o tu ocio. Hablo de empezar a hacer las cosas de forma diferente, de cambiar hábitos. Hagámoslo fácil…

La vuelta de las vacaciones, junto  con año nuevo, se convierte en el mejor momento para introducir este tipo de cambios. Se trata de un tema de actitud, tenemos esa necesidad de algo nuevo, tenemos ganas de cambiar… Pues bien, vamos a intentar canalizar esa energía para crear algo que valga la pena.

¿Qué hábitos cambiar y por qué?

Primero debemos tener claro qué es lo que queremos hacer expresándolo de una forma clara y concisa. Si me pongo delante de una hoja en blanco y escribo:

Desengancharme del móvil

No es lo mismo que:

Dejar de utilizar el smartphone cuando estoy con otras personas, trabajando y después de cenar

El problema reside en no definir una visión suficientemente clara de lo que pretendemos, de tal modo que en cualquier punto del proceso nos demos el permiso de decir: “Ya está, ya lo tengo”.  Definir los límites a los que queremos llegar nos permite saber con exactitud qué nos falta por conseguir y en qué punto del camino nos encontramos.

El otro caballo de batalla previo al cambio consiste cimentar en saber por qué queremos emprender el camino. Volviendo al ejemplo del uso excesivo de tu smartphone, no te sirve pensar que debes dejarlo por tratarse de una barrera social o  un dispendio de tiempo. Debes visualizar la situación sin ese mal hábito, para así verte conversando y disfrutando de la compañía de otras personas o centrándote más en el trabajo. Visualizar te reafirma y facilita el siguiente paso.

¿Cuál es el paso más pequeño que puedo hacer?

Piensa a lo grande, actúa en pequeño. Puedes marcarte grandes objetivos, también en la implantación de hábitos, pero paso a paso. Pregúntate cual es el paso más pequeño que puedes dar para empezar tu andadura, busca siempre el menor, el más ínfimo…

No solo es una cuestión de simplicidad al implementar, sino también de vencer la resistencia producida al tratar de cambiar una forma de actuar cultivada durante años.

Escoge un paso simple y sencillo como “Apagar el teléfono durante la hora de comer” como primer paso. Durante la siguientes semanas consolida, la acción cómo un hábito y, si no has desistido, intenta dar un paso más cómo por ejemplo dejar tu teléfono dentro de la bolsa cuando trabajes… Parecen minucias pero conseguimos cimentar el giro con más firmeza y al mirar atrás uno o dos meses después te sorprenderás de lo conseguido.

Mejor si todo es más simple

Para cerrar el post una breve reflexión personal. Me doy cuenta que muchas veces nos dedicamos -o me he dedicado- a implantar nuevos comportamientos, a modificarlos, pero nunca a simplificar mi forma de actuar. Ya no se trata de quitar malos hábitos o implantar de nuevos sino de cambiar las cosas para hacerlas mejor y de forma más directa. En los próximos post os contaré…

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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