Las claves para dar un giro a tu vida

¿Ganas de hacer cosas nuevas? ¿De cambiar de hábitos? Normal, la vuelta de las vacaciones siempre es una de las épocas álgidas del año para dar un giro a nuestra vida. Deja que te hable un poco de hábitos y de cómo cambiarlos.

Todo cambio es un reto, una competición contra uno mismo. No hay nada más fuerte que romper la cadena que nos empuja a hacer las cosas como las hemos hecho siempre.

No es algo menor. Cambiar tu forma de funcionar requiere perseverancia. Aplicar un proceso sencillo pero constante. Este post está dedicado a todos aquellos que quieren disfrutar de una vida más sana partiendo desde cero:

Empezar a hacer running o ir al gimnasio (no sólo apuntarse), llevar una dieta más sana, dormir más horas…

He compilado una colección de consejos para que el proceso sea más fácil y comprensible:

Un hábito no es una meta es un camino. No se trata de obtener un resultado o cruzar una línea de meta. Te marcas un trayecto que recorrer y debes adaptarte a las circunstancias que van surgiendo.

1. Sólo un hábito a la vez

Nada de grandes cambios. Si quieres empezar a hacer deporte, a leer regularmente, a mejorar tu dieta, a dejar de fumar… y lo intentas todo a la vez te acabarán saltando los fusibles.

Centra toda tu atención en conseguir cambiar una sola cosa a la vez

Cambia un hábito cada vez. Al cambiar algo a lo que estamos habituados se genera resistencia, si abrimos varios frentes ésta se multiplica. Centrar la atención y la energía en un solo aspecto a mejorar es mucho más eficaz.

2. Los hábitos se empiezan en pequeño

Lo importante es la repetición de la acción para convertirla en hábito. Empieza por salir a correr sin una meta preestablecida. Puedes correr 5 o 10 minutos. Puede parecer ridículo pero persistiendo y repitiendo esa pequeña acción un día tras otro lo convertirás en algo natural, en parte de tu rutina diaria. Con el tiempo puedes ir incrementado la distancia recorrida.

Cuando ya no experimentes la fricción al llevarlo a cabo, el hábito se habrá convertido en parte de tu día a día

3. Crea disparadores

Del mismo modo que después de levantarte lavas los dientes o después de desayunar te tomas un café, enlaza esa nueva actividad a un evento ya existente de tu rutina. Crear este tipo de vínculos entre dos eventos ayuda a automatizarlos.

Si quieres salir a correr, hazlo recién llegado a casa. Al entrar cámbiate de ropa y sal sin pensarlo.

Si quieres ir al gimnasio hazlo al salir del trabajo. De la oficina al gym, como si de algo contínuo se tratara.

No hay lugar a la indecisión, no se crea la duda ni la distracción.

4. Póntelo fácil

Si has decidido salir a correr justo cuando llegues a casa, déjate preparada la ropa de deporte antes de ir a la oficina, y más aún, deja las zapatillas en la entrada de tu casa para que sea lo primero que veas al entrar.

Te servirá de recuerdo, te motivará y te permitirá eliminar pretextos o fricciones del tipo “No tengo la ropa lista” o “Voy un momento a la cocina a picar algo” que te desenfocan de tu propósito desplazándote a la zona de “Ya iré mañana”

5. Comparte tu actividad

Acompañado las cosas siempre son más sencillas. Comparte tu nueva actividad o hábito. Salir a correr con alguien o ir juntos al gimnasio supone una motivación extra.

Busca a un amigo o conocido para compartir tu hábito y tu compromiso

Comparte el hábito, pero también el compromiso. Comprometeros a daros apoyo cuando aparezcan las dudas o se diluya el entusiasmo de los primeros días.  Comprometeros a llamar al otro cuando la pereza ponga en peligro una de vuestras sesiones y animarle en caso de recibir la llamada.

6. Gestionar las expectativas

Cuando empezamos algo nuevo todos nos montamos una película en nuestra mente. En ella visualizamos las expectativas definiendo una historia que no tiene porque ir cómo nosotros hemos imaginado.

Cuando nos ponemos en marcha aparecen imprevistos o cosas que no suceden como habíamos pensado generando desilusión e incluso frustración.

Si no entendemos que esa “película” es ficción y convertimos las expectativas en realidad minamos el camino a recorrer.

7. Controla tu diálogo interior

Esa vocecita que tienes en el interior de tu cabeza y que cuando estas cansado te susurra que el esfuerzo no vale la pena, que haces saliendo a correr o en el gimnasio si podrías estar en casa mirando la tele…

Eso es la mente de mono. Cuando aparece la falta de confort intenta boicotearte. ¿Cómo pararle los pies? Siendo consciente de lo que realmente es: Una especie de niño mal criado que sólo busca la comodidad y que pone en duda todo lo que no le apetece.

Cada vez que aparece el discurso negativo, ¿Eres capaz de distanciarte un poco y volver a centrarte en lo que estés haciendo ese momento o en tu  respiración hasta calmarla?

Con demasiada frecuencia la implantación de nuevos hábitos acaba en abandono. Los puntos expuestos en el post son detalles, pequeños pasos a tener en cuenta que sumados suponen un apoyo importante a tu favor.

Todo ello tiene como fin implantar un nuevo hábito. En mi próximo post te comentaré que hacer para combatir los malos hábitos

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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