Haz menos para hacerlo mejor

simplicidad

Uno se ha ido equipando de gadgets, hábitos, técnicas y saberes para hacer frente a sus responsabilidades de la mejor manera posible. Sin embargo, llega un momento donde un se da cuenta que mucho de lo que carga como equipaje es redundante e innecesario.  En una palabra, ruido. Podríamos hacer menos y hacerlo mejor.

No dudo de su utilidad, pero te paras a pensar en qué impacto – positivo y negativo – tiene todo ello en tu rutina, en tu actividad, en tu calidad de vida. Si realizas un balance, ¿suma o resta?

¿Realmente es necesario?

Quizá el punto más importante. ¿Te has parado a analizar las distintas actividades que llevas a cabo? Todo lo que haces en cuanto a adecuar tu actividad debería estar enfocado a sacar un mayor partido o simplificar tus responsabilidades. A no complicarte la vida. O mejor dicho a ‘descomplicarla’.

Muchas veces me he embarcado en aventuras que han acabado en abandono. Hace unos años me puse manos a la obra para crear un almacén digital que me permitiera acceder a toda mi información desde mis dispositivos (pc/Smartphone), por no hablar de reducir la cantidad de papel usado. Fue un éxito en cuanto a material de proyectos o manuales que tenía tirados por casa, pero por otro lado me cargué con la tarea periódica de digitalizar toda la documentación.

Me parece un ejemplo perfecto por el hecho de lo que supuso: asumir una serie de responsabilidades adicionales sin tener en cuenta pros y contras. Resultado: pues un cajón de mi archivo permanentemente lleno de papel para pasar por el escáner, una rutina creada en mi aplicación de productividad personal y un ruido estático en forma de preocupación adicional a causa de esa nueva actividad a tener en cuenta que no me aportaba absolutamente nada, al contrario, me quitaba energía.

Sigo con esa afición, pero no me molesto a escanear documentación que por causas legales o formales tengo que conservar en papel. Y dicho sea de paso, he dejado la tarea de la digitalización a terceros pidiendo amablemente que me lo envíen todo en PDF. El escaneo se queda en cosas muy puntuales.

Por lo tanto, en lugar de dedicar tiempo y energía a una cuestión menor como ésta podría haberme dedicado a cosas realmente importantes, como por ejemplo a formarme, a mejorar mi plataforma profesional en internet o, simplemente, a disfrutar de forma plena mi tiempo de ocio. Ganar tiempo de calidad.

Ladrones de tu calidad de vida

En realidad no me robaba gran cantidad de tiempo, pero piensa en la gran cantidad de errores  que cometemos cada día. Otro tipo de deslices que nos roban atención son los de la familia digital. Quedas a comer con amigos o con tu pareja y uno de los dos se pone a jugar con su Smartphone durante unos minutos… Son minutos perdidos que podrías dedicar a la otra persona. Si no…¿para qué habéis quedado?

Otro ejemplo es la tremenda adicción a las pantallas, ordenador, videojuegos, televisión…Nos quedamos embobados frente a una plasma. A mí me pasa con el ordenador, soy consciente de que al sentarme frente a mi portátil en casa puedo quemar horas o tardes enteras haciendo poco o nada. Pasando el rato. Por eso trato de evitar ponerlo en marcha a según qué horas. Y si lo hago, es con un temporizador de cuenta atrás activado al lado.

Son pequeñas cuestiones presentes en nuestra rutina que actúan como desagüe de la calidad de vida. Por cada uno de estos agujeros se va tiempo y energía que podríamos convertir en algo valioso, en algo que nos aportara más.

Conciencia y control

Darse cuenta de tal problema es difícil. Si quieres hacerlo, debes empezar por observar regularmente tus rutinas y ver lo qué es lo que te aportan. Hay que ser un poco friki para fijarse una revisión periódica de tu forma de trabajar, de tus áreas de responsabilidad, pero si no es así acabas dejándote encadenar por rutinas y obligaciones que tú mismo has creado.

Dicho control puede realizarse cada 6 meses, por ejemplo. En el blog hice hincapié en la utilidad de implementar un sistema de gestión personal como Getting Things Done (GTD), una de cuyas ventajas es dar respuesta a estas necesidades. El sistema define el concepto de área de responsabilidad y una revisión para dar un vistazo al estado de las mismas.

Para acabar, mencionar la necesidad de vivir. VIVIR en mayúsculas. El objetivo de controlar tu actividad y cribar aquello que no te aporta algo notable tiene que ser obtener una mayor cantidad de tiempo libre para poder convertirlo en tiempo de calidad. Actividad profesional de calado, actividad social y de ocio que te permita salir del bucle de la rutina o, simplemente, tiempo para no hacer absolutamente nada con él. De ti depende.

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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