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Puente al futuro

Preparar un reto trazando un plan sobre papel, definiendo etapas y fechas para su consecución puede estar bien para aquellos que trabajamos en el mundo de la economía del conocimiento. El ‘trabajo de escritorio’ puede analizarse y plantearse sentado frente a ese papel en blanco, pero no es suficiente. La vida no sólo es trabajo y el trabajo no sólo es desarrollar una idea a través de planificación y acción. Visualizar es el recurso para ir más allá.

Hay muchas cosas más: relaciones con otras personas, evolucionar en un entorno cambiante lleno de contratiempos e imprevistos. No se puede hacer frente a todo sólo con el intelecto.

En los dos últimos artículos en el blog he hablado del poder de la visualización y de cómo aplicarla a las actividades del día a día. Con este artículo cierro esta miniserie dedicada a este conjunto de técnicas para prepararnos mejor para afrontar cualquier tipo de retos. Vayamos un poco más allá y planteemos la preparación de uno a través de una técnica que engloba lo comentado en los últimos posts.

Visualizar. Un puente al futuro

Se trata de una técnica para afrontar un reto: trasladarnos al momento posterior a su consecución. Nos situamos en un punto futuro y visualizamos su consecución atesorando pensamientos, sensaciones y emociones. En este punto, miraremos atrás y realizaremos el mismo proceso en diferentes etapas, recorriendo cada una de las etapas futuras hasta llegar al presente.

Para hacer un seguimiento utilizaremos el caso de Ángel, un runner casual el cual ha decidido dar el salto, pasando de correr para realizar ejercicio físico de forma regular a preparar su primera media maratón.

A continuación describo el proceso en primera persona. Pese a poderse realizar solo, es mucho más cómodo y efectivo realizarlo con un acompañante que nos guíe en el proceso, ocupándose de realizar las preguntas clave.

Conductor: “Ángel, un salto de este tipo implica afrontar cambios profundos en diversos aspectos de tu vida que van más allá de la preparación. Tendrás que dedicar tiempo y recursos a preparar este reto quitándolos de otras actividades de ocio e incluso tener que renunciar a cosas de las que disfrutas. Sé que estas muy determinado pero puede llegar un momento en que tu animo decaiga y el proceso de preparación se resienta. Por eso me gustaría proponerte un ejercicio. Cierra los ojos e imagina que acabas de finalizar tu primera media maratón, la que se celebra cada año en tu ciudad y en la que piensas en participar. Cuéntame qué sientes, qué ves, qué experiencias vives. Hazlo como si realmente estuvieras allí”.

Ángel: “Acabo de cruzar la meta y estoy acelerado, tengo un ritmo cardiaco alto y me cuesta respirar, pero no estoy cansado. Estoy emocionado, no en el sentido de echarme a llorar, sino por el hecho de saber que he sido capaz, que después de todo el esfuerzo lo he conseguido por mis propios medios”.

C: “¿Qué ves a tu alrededor? ¿Qué está pasando?”

A: Hay mucha gente, los que hemos terminado la carrera, la gente que aplaude a los que aún está llegando, es un día nublado…”

C: “¿Estás interactuando con alguien?”

A: “Con la gente de la organización. Me dan una botella de agua, ahí está mi mujer, Marta, con su hermana. Me sonríe y me felicitan las dos. Palmaditas en la espalda. ¿Cómo te sientes? Muy bien. Más que satisfecho, ahora me siento feliz y orgulloso”.

Intentamos cambiar la perspectiva inicial al asaltar el reto. Cuando subes una montaña no es lo mismo verla desde el pie, antes de iniciar la subida, que tener la perspectiva desde la cima. Intentamos obtener el refuerzo positivo que nos aporta esta última.

C:Da un paso atrás. Sitúate 30 días antes del reto. ¿En qué situación estás ahora? ¿Cómo te sientes?

A: “Me siento motivado. Sigo entrenando, pero noto como me pesan las semanas de esfuerzo. Me pregunto si seré capaz de terminar la media maratón. Me siento bastante seguro gracias a todo el trabajo realizado”.

C: ¿Hay algo dentro de ti o de tu entorno que te diga que no está todo bien?

A: “Tengo el temor que algún imprevisto me lo impida, como una caída fortuita durante la carrera o una lesión muscular los días antes”.

C: ¿Qué harás en esta situación?

A:Intentaré tener un especial cuidado las semanas anteriores con el esfuerzo realizado y buscaré el apoyo de un fisioterapeuta para que me ayude a prepararme”.

C:Da otro paso atrás. Sitúate dos  meses antes. ¿En qué situación estás ahora?”

A: “Sigo con mi rutina e intento mantener la intensidad. Estoy cansado más por el esfuerzo psíquico que por el físico. Sé que vale la pena el esfuerzo pero se está poniendo todo muy cuesta arriba”.

C: “¿Hay algo dentro de ti o de tu entorno que te diga que no está todo bien?”

A: “Intentar recuperar la motivación inicial a través de rutinas amenas y del apoyo de la gente que entrena conmigo”.

C:Una vez más, sitúate tres meses antes. ¿En qué situación estás ahora?”

A: “Estoy en la parte inicial de mi preparación, estoy ajustando mi preparación, estoy con una nueva rutina de entrenamiento…”

C: ¿Cómo te hacen sentir todos estos cambios?

A:Bien. Estoy entusiasmado con las novedades. Quizá me cuesten un poco más los cambios en mi dieta, pero lo voy sobrellevando”.

C: “¿Hay algo dentro de ti o de tu entorno que te diga que no está todo bien?”

A: “Por el momento, el único problema que veo es la cantidad de tiempo que le quito a mi familia”.

C: “¿Qué harás en esta situación?”

A:Intentaré implicarles un poco más en mi rutina. Hablaré con los niños sobre el tema, intentaré transmitirles mi motivación y los fines de semana vendrán conmigo a entrenar para que podamos hacer algo juntos después”.

Dividimos el camino en distintas etapas o subobjetivos que iremos recorriendo, planteándonos las anteriores cuestiones para anticipar impedimentos materiales y de tipo emocional. El proceso de revisión de cada una de las fases hacia nuestro objetivo cambia las conductas y el cómo las enfrentamos. Cómo me siento influye en lo que hago  y cómo lo hago.

En el caso de Ángel, recorreríamos distintas etapas hasta el arranque de su preparación, repitiendo en cada uno de esos estados preguntas que permitan situarle en el momento ¿En qué situación estás ahora? ¿Cómo te sientes? y capturar las sensaciones y posibles problemas que se le planteen. ¿Hay algo dentro de ti o de tu entorno que te diga que no está todo bien? ¿Qué harás en esta situación?

Cerraríamos el proceso, realizando a la inversa el camino. Del punto de partida hasta el momento de la consecución, recuperando la visualización del momento y repitiendo las preguntas y respuestas para afianzar esa imagen.

Resulta una forma sensacional para ganar en seguridad y afianzar la motivación para conseguir ese reto que nos proponemos.

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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