Aprende a convivir con un ‘smartphone’

smartphone-estres¿Eres de los que come habitualmente fuera de casa? Si es así, te habrás dado cuenta del nivel de atontamiento de la gente ha ido en aumento. Me refiero a la actitud mantenida por algunos miembros de los grupos que están en los restaurantes, donde en un momento dado hay un ocupante de la mesa que se desconecta del grupo y pasa a centrar toda su atención en su smartphone, sus aplicaciones y sus datos. Utilizamos los recursos tecnológicos cómo forma para matar el tiempo.
Los smartphones se han convertido en una herramienta poderosa e indispensable para nosotros. Disponemos de aplicaciones para recopilar y acceder a nuestra información, de un acceso a nuestro mail, a otras utilidades que nos permiten seguir la filosofía de hacer ‘Cualquier cosa en cualquier lugar’. Sin embargo existe un reverso tenebroso que nos empuja a utilizar el dispositivo como plataforma de embobamiento. No me cansare de repetir que en esto de la productividad personal el hábito si hace al monje, no es la herramienta si no como la utilizamos.
1. Sabes qué valor tienen tus relaciones. ¿Qué pesa más para ti, hablar con tus compañeros o desconectar durante unos minutos? Sé que es una pregunta trampa, que también necesitas un break de la compañía y eso te lo da tu dispositivo. Pero ¿Estarías dispuesto a salir sin tu smartphone? A salir con tus amigos dejando el teléfono en casa, o apagándolo durante los fines de semana…
2. Date un respiro, de forma analógica. Tomate un descanso en forma de taza de café, aunque sea de ese infecto servido por la máquina de tu oficina. Deja el ordenador o tu trabajo 5 minutos y date un respiro de verdad. Desconecta apartando la mirada de la pantalla y despéjate.
3. Socializa lo imprescindible. Te recomendaría que solo tuvieras apps relacionadas con tu actividad profesional, o que puedas utilizar para algo funcional fuera del ámbito del entretenimiento. Pero como sé que eso es algo más que complicado, te aconsejo que restrinjas el uso de las redes sociales en el dispositivo. Una opción sería mantener aquella que utilizas más y desinstalar el resto. Yo lo hice con Facebook y Google + y ahora me estoy moderando el uso de Twitter.
4. Apps que te condicionen. Existen aplicaciones que utilizando su reloj interno y la geolocalización pueden cambiar la configuración de tu smartphone de forma automática. Puedes desconectar la conexión de datos de tu móvil al entrar en ciertos lugares, o quitar el volumen para evitar la incitación que suponen las notificaciones y desmotivarte obligándote a pensar dos veces si vale la pena abrir la conexión para consulta superfluas en momentos inadecuados.
5. La mensajería instantánea es el anticristo. Así como lo oyes, lo que antes decíamos en un sms ahora se prolonga en un toma y daca sin fin con whatsapp o Line. Al no existir la restricción del precio eso nos lleva a utilizarlo de forma indiscriminada y sin pensar antes de usar. Lo que era un proceso de síntesis para expresar algo concreto se vuelve disperso y se extiende de forma desproporcionada.
6. Realmente necesitas una conexión de datos. Esa es la gran pregunta. No te iría mejor sin tarifa de datos, solo con lo que ofrece un teléfono convencional, tirando de wifi para sincronizar tus datos y conexiones puntuales… ¿Puede ser algo realmente funcional para ti? yo me lo estoy planteando en serio, darme tres meses de tiempo para probar como sería volver a ‘vivir’ sin estar permanentemente online. La duda es como adaptarse después de haber probado esta forma de ‘convivir’ con el dispositivo
La tecnología puede disgregar nuestra forma de actuar, es una simple cuestión de darse cuenta de lo que no funciona e intentar dar pasos para corregirlos. El problema es cuando al no darnos cuenta de ello cambia nuestra forma de ser, renunciando a cosas hasta el momento importantes para nosotros, como la forma de relacionarnos con los demás.

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Desarrollo mi actividad profesional en el mundo de de las TIC y la creación de software. Pero mi verdadero punto fuerte todo lo que rodea la organización, la productividad personal y el uso racional de la tecnología como vía para la mejora de los profesionales y las organizaciones. Síguelo en: Blog |Twitter |Google +

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