Decálogo para averiguar si te estás quedando sordo

sordo

 

Se trata de un problema cada vez más común. De hecho, en España ya hay más afectados por problemas de oído que de vista. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Hay diferentes causas que ocasionan la pérdida de la audición. Normalmente está influida por la genética, la exposición a los sonidos fuertes, y la más común: por el efecto de la edad. Se produce a diferentes ritmos, afecta a cada persona de manera diferente y ocurre de manera gradual. A veces, se produce en forma tan progresiva que muchas personas no se dan cuenta de que, en efecto, están perdiendo oído.

Por eso, cuanto antes te des cuenta de una pérdida auditiva, mejor será el resultado del tratamiento. Para echarte un cable, aquí van 10 señales que podrían estar avisándote de que te estás quedando como una tapia:

1. Tienes problemas hablando por teléfono

Todos los teléfonos vienen con un ajuste de volumen. Si no oyes bien a tu interlocutor incluso con el volumen al máximo, es probable que sufras algún tipo de pérdida auditiva.

2. Tienes problemas al seguir una conversación con varias personas al tiempo

Como nuestra capacidad de procesar varias señales de entrada también se deteriora con el tiempo, estar un poco perdido en una conversación no es siempre un signo de pérdida auditiva. Sin embargo, supongamos que estás en una reunión o cenando con tu familia: cuando dos o más personas hablan al mismo tiempo, ¿tienes problemas para seguir el hilo?

3. Tu familia se queja por el volumen del televisor

Cuando tus hijos o tu pareja se quejan a menudo por el volumen al que pones el televisor, probablemente se deba a algún problema auditivo. Los profesionales de la salud están atendiendo a pacientes cada vez más jóvenes que experimentan algún grado de pérdida auditiva por una exposición prolongada a decibelios altos. Sí: los auriculares del móvil tienen mucho que ver.

4. Tienes que esforzarte por escuchar las conversaciones

¿Tienes dolor de cabeza al final del día? Lo más probable es que esta fatiga esté causada por un esfuerzo constante en seguir las conversaciones. Concentrarse todo el día para escuchar claramente es agotador y puede conducir a enfermedades adicionales, como las migrañas o la fatiga crónica.

5. Tienes problemas para escuchar en entornos ruidosos

Estás con tus amigos en un nuevo restaurante de la ciudad y el ruido de fondo hace que te sea difícil oír a tus compañeros de mesa. Las personas con pérdida auditiva a menudo tienen problemas eliminando ese ruido alrededor. ¡Buenas noticias! Los audífonos de hoy vienen con micrófonos direccionales y reducción digital de ruido que permiten corregir estas deficiencias auditivas.

6. Dices mucho ‘¿qué?’

Si la pregunta ‘¿qué?’ es la más utilizada en tu vocabulario a diario, tal vez no estés recibiendo las señales de sonido necesarias para procesarlo correctamente.

7. Las personas no hablan claramente

Si te parece que todos a tu alrededor están murmurando, puede que estés sufriendo una pérdida auditiva. Al no recibir una completa gama de sonidos en notas altas a bajas, el ruido hace parecer lo demás como un murmullo.

8. Malinterpretas lo que te dicen

“¿Quieres comer una rana?” “No Daniel, dije: ‘¿quieres una banana?” Un malentendido puede dar pie a una situación embarazosa. Un par de audífonos te permitirían comprender una conversación y evitar equivocarte copiando una dirección, entendiendo un chiste o la letra de tu canción favorita.

9. Tienes problemas escuchando a los niños o las mujeres

La pérdida de la audición en las frecuencias más altas es bastante común. Las mujeres y los niños hablan en estas frecuencias y puede ser más difícil escucharles. Una evaluación auditiva puede determinar precisamente qué frecuencias se han ido desvaneciendo.

10. Te enfadas con los demás por no poder entenderles

Es fácil sentirse frustrado y enfadarse con los demás cuando no entiendes nada de lo que te están diciendo. En realidad no estás molesto con ellos, sino por no poder escuchar a tu interlocutor como lo hacías antes. La pérdida de la audición se asocia con la depresión, la ansiedad y otros trastornos emocionales.

Lo mejor es que consultes a un profesional para que haga una valoración. Hay muchas opciones disponibles y seguro que existe una solución para tu caso en particular.

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Nicolás Meana es otorrino especialista en pediátrica, cirugía ORL y otoneurología de Doctoralia.