Y a nosotros, ¿cómo nos influyen las hormonas?

Siempre se habla de cómo las hormonas afectan a la mujer pero, ¿qué hay del hombre?

Como bien sabemos, las hormonas sexuales (las que diferencian a un hombre de una mujer) entran en ebullición a partir de la adolescencia. Son responsables de las funciones reproductoras e influyen con mayor o menor importancia en nuestra vida diaria. Están producidas por los órganos sexuales, y es el cerebro el que ordena su liberación en el organismo. En el hombre hablamos de andrógenos, hormonas que se producen en los testículos y cuyo principal representante es la testosterona.

La testosterona es la hormona de la virilidad y, aparte de ser la responsable de la aparición de los caracteres sexuales secundarios -cambios de voz, aumento de la masa muscular, aparición del vello y aumento del tamaño de los órganos sexuales…- también es la hormona de la fuerza física, llamada hormona esteroide, utilizada por muchos deportistas para desarrollar más masa muscular.

Los cambios bruscos de humor, el cansancio o las variaciones repentinas en el estado de ánimo se han atribuido hasta ahora únicamente a las mujeres, debido a las oscilaciones en sus niveles de hormonas (estrógenos y progesterona) a lo largo del ciclo menstrual, cosa que en los hombres no ocurre debido a su producción continua.

Sin embargo, desde hace unos años, sabemos que a los hombres también les afectan los cambios hormonales. En el año 2004, el psiquiatra estadounidense Jed Diamond describió el Síndrome de Irritabilidad Masculina (SIM). El SIM es un estado depresivo que afecta al varón normalmente de más de 40 años acompañado de hipersensibilidad, ansiedad, frustración y cólera, al que llamaríamos “el hombre gruñón”. Todo parece indicar que, de manera análoga a lo que sucede con las mujeres, el SIM se relaciona en buena medida con la disminución de la testosterona.

Es normal que la testosterona disminuya a partir de la cuarta década de la vida a un ritmo de un 1,5% anual. Esta disminución en la producción de hormonas sexuales es mucho más gradual que en las mujeres, pues tarda más bien décadas en lugar de meses o años. Pueden aparecer cambios mentales y físicos pero son mucho más sutiles y difíciles de percibir. Un 25% de los hombres mayores de 50 años tienen disminuidos los niveles de esta hormona, y este porcentaje aumenta con la edad.

Es una afección muy frecuente que pocas veces se diagnostica, por lo que no se realiza tratamiento médico oportuno. Esto tiene consecuencias en la calidad de vida de la persona y de su pareja. El 50% de los hombres a los 45 años presenta alguno de estos síntomas, y el tratamiento de sustitución hormonal en poco tiempo podría ser tan popular como los que se aplican en las mujeres. Es por ello que muchos urólogos, andrólogos y endocrinólogos se encargan de atender este tipo de casos, pues, como vemos, no sólo las mujeres sufren las malas pasadas de las hormonas.

Escrito por

Alicia Taboada Duro es endrocrinóloga de Doctoralia.