o
Ayer vi algo que me llamó bastante la atención. Salí por la noche a tomar algo con unos amigos y unas amigas y, en un pub al que entramos, había una chica bastante atractiva trabajando como azafata, en un stand que promocionaba una bebida de una conocida marca.
Justo a su lado, estaba situado un chico que comenzó a hablarle. Él era físicamente del montón, tirando hacia abajo: unos 22 años, 1,65 aprox., y unos 60 kg como mucho (era muy delgado), y una estética bastante normal. La azafata tendría unos 24 años y vestía muy elegante y sexy.
Como decía, allí estaba este chico que, aparentemente, no tenía ninguna posibilidad con la azafata. Pero al observarlo un poco más despacio, enseguida noté en él algunos puntos a su favor. ¿Lo más importante? Su actitud: la no decaer fácilmente al tratar de seducirla. Pareciera como si se dijera a sí mismo “si estoy aqui al lado de esta chica el suficiente tiempo, mostrándome tranquilo, y hablándole, al final me iré con ella, esto es seguro“.
Una de mis amigas también se fijó en el chico tratando de seducir a la azafata, y me comentó que era practicamente imposible que él tuviera alguna posibilidad con ella. Yo le respondí: “peores casos he visto yo y triunfaron“.
Detallando un poco más las características de la actitud de este chico: lo que mejor dominaba era su postura corporal. En los períodos en los que no le hablaba a la azafata, se quedaba tranquilo justo a su lado, sin mirarla, orientado hacia la pista, en la misma dirección que tenía orientado el cuerpo ella, mirando a las personas que habia por allí bailando y, mientras, saboreaba tranquilamente su cerveza que bebía a trago de su botella.
Cuando de pronto se le ocurría algo para decirle a la chica, lo hacía, pero lo mejor era que NO giraba su cuerpo hacia ella, sólo en ocasiones giraba su cabeza para mirarla brevemente a la cara; pero permanecía siempre situado lateralmente con su cuerpo.
Lo bueno fue que, poco a poco, cuando ella le contestaba, ya que él no giraba, era ella la que giraba el cuerpo hacia él, casi no le quedaba otra alternativa si quería ser escuchada. Conforme transcurrían los minutos, se orientaba cada vez más hacia él y, a causa de eso, parecía como si tratara de convencerlo con lo que le hablaba, y él, en realidad, iba ganando puntos sin hacer gran cosa, sólo asentía con la cabeza, ponía el oído y seguía orientando su cuerpo de lado con respecto a ella.
De vez en cuando, él desaparecía, y de pronto aparecía con dos cervezas que había comprado en la barra: una para ella (que era lo que ésta anteriormente estaba bebiendo) y otra para él. Todo eso sin preguntarle, sin pedirle permiso para reponerle la cerveza que ya tenía agotada.
Mientras, mi amiga seguía insistiendo con que este chico NO tenía posibilidades con ella. Asi que le dije: vale, salgamos de dudas. Haz una cosa: si quieres, cuando él no esté, pregúntale a la chica, por curiosidad, a ver qué te dice.
Así lo hizo, el chico se fue un momento y mi amiga se acercó; estaba a nuestro lado:
- Oye, perdona que te pregunte, pero tengo curiosidad. ¿Te gusta ese chico?
La azafata se quedó extrañada, incluso pensó que mi amiga estaba interesada, y ésta le aclaró que no, que para nada. ¿Cual fue la respuesta de la azafata ante la pregunta de mi amiga refiriéndose al chico? Ésta:
- Le falta altura (refiriéndose a que era muy bajito para ella).
Asi que mi amiga, al oír esto, me dijo: ves, te lo he dicho, a ella no le gusta.
Le respondí: ey, no tan deprisa. No te ha dicho que no le gusta, ha dicho que le falta altura, ya veremos qué ocurre.
A los pocos minutos, acababa el horario de trabajo de la azafata, y ¡salieron los dos del pub donde estábamos, a solas!, dirigiéndose hacia quién sabe dónde… Mientras salían por la puerta, él le ayudaba caballerosamente a ella para ponerse su chaqueta, lo cuál parecía agradarle bastante…
No sabemos qué sucedió después, pero viendo lo que yo vi, apostaría a que sí ocurrió algo entre ellos. Seguramente, cuando mi amiga le preguntó a la azafata, ésta no quiso reconocer que el chico sí le había atraido al menos algo, pero tampoco lo iba a reconocer públicamente.
¿Qué virtudes tuvo este chico para seducirla, o al menos intentarlo? Estos: no se amilanó ante ella, ni porque ella fuera azafata, ni porque él fuera bajito, ni porque estuviera a su lado muchos ratos sin decir palabra, ni por invitarla a las cervezas sin que ella se lo esperara. Tampoco se achicó al quedarse solo con ella, cuando sus amigos le preguntaron si se iba con ellos; él decidió esperarla un buen rato, solo, para que terminara su horario de trabajo. Por último, no dudó en ofrecerle tomar algo, los dos solos, en otro lugar.
Resumiendo: la clave del éxito de este chico fue mantener una actitud natural (estar tranquilo a su lado) y, aunque no puedo leer su mente, se le veía muy enfocado en lo que quería (ofrecerle a ella ir a tomar algo después de trabajar y ver qué sucedía después).
¡Y lo consiguió!
8 comentarios hasta ahora
1 german // Sep 29, 2009 a las 2:00
definitivamente estos son las historias de exito que me gustan leer, de como un hombre puede alcanzar lo que se propone, y de como la confianza en si mismo lo va guiando a su objetivo……… genial!
2 Kike // Oct 1, 2009 a las 15:56
Siento ser el contrapunto, pero salvo honrosas excepciones…La actitud y la estrategia no basta. De todo es sabido que, para desgracia de la evolución humana, las guapas se van con los guapos y las feas con quien se les ponga delante.
En el caso relatado… Opto por ser el escéptico espectador que, como decía la chica, pensó que nuestro casanova no era más que la encarnación del clásico “pagafantas” (o pagacerves, según se mira).
Saludos a todos
3 carlos // Oct 1, 2009 a las 23:42
gracias por escrivir articulos tan importantes, de verda se aprende mucho de ello. gracias¡¡¡
4 Cesar // Oct 2, 2009 a las 13:00
Paciencia y seguridad. El chico tiene estilo. La facha, la estatura… lo de menos. Es de los míos!
5 xavi // Oct 6, 2009 a las 9:34
El problema que en la mayoría de casos, al terminar el turno, el novio viene a recoger a la azafata.
6 angel // Oct 13, 2009 a las 20:54
pienso q la chica q le fue a preguntar lo hizo mas interesante al chico q estaba de caceria ante la chica del stand… tmb q el chico hizo su parte de no lanzarse como un perro y dar un strike al instante, la paciencia fue la clave del exito y no verse lanzado
7 Javier // Nov 23, 2009 a las 0:24
A mí la verdad ya me intriga lo que pasó cuando se fueron juntos… pero para mí que el chico es un galán de buenas maneras abocado en convertirse en:
A) Un pagafantas
B) Un tipo que lo intentó todo y murió, como de costumbre, ante un pibón.
8 Alberto Hidalgo // Nov 23, 2009 a las 13:04
Javier, puede ser, y hay mas opciones:
C) Un tipo que le da igual que alguien piense que es un pagafantas, ése es su valor, no se siente inferior a nadie, sabe lo que quiere y actúa.
D) Un tipo que no se amedentra ante ninguna chica y por eso triunfó aquella noche y muchas más.
Escribir un comentario: