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Aprendiéndote su nombre. Hace 500 años

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Hoy os ofrezco otra Apertura de las que más he utilizado, y utilizo, para conocer a cualquier chica que me guste. Lo que os voy a contar vengo usándolo desde que hace tiempo leí uno de los libros más clásicos sobre el tema de las relaciones, el de Dale Carnegie “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”.

En uno de los capítulos de dicho libro dice: “recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma“.

Pues bien, desde que lo leí, procuro aprenderme bien el nombre de las chicas que me atraen, entre otras cosas porque me encanta ver las caras de sorpresa que me brindan cuando se lo pronuncio sin que ellas se lo esperen.

Ocasiones para efectuar esto hay muchas. Por ejemplo, la típica chica que te presentan y con la que sólo hablas unos segundos, y al cabo del mes vuelves a verla, y ella apenas te recuerda. Te acercas y le dices:

¡Hola, Silvia! Te veo muy bien esta noche. Llegas tarde, tenías a todo el mundo preocupado por aquí, ¿qué te ha ocurrido?

Como puedes imaginar, la chica se queda sorprendidísima, no sólo por darse cuenta de que sabes su nombre y ella no se acuerda de ti, sino por la naturalidad que le ofreces a la hora de hablarle, como si la conocieras de toda la vida.

Ése es justo el efecto que se pretende, que al mencionarle su nombre te perciba como alguien familiar, alguien cercano. Por supuesto, como en más de una ocasión hemos comentado, es importantísimo tu actitud, verte de igual a igual con ella, sentirte bien contigo mismo, divertirte.

El aprender su nombre NO es para demostrarle que tienes mucha memoria, ni para mostrar que estás necesitado y que vienes a mendigar amor. NO. El aprenderte su nombre sólo es para comenzar un divertido juego, por ejemplo, el que voy a comentar aquí abajo.

Hace apenas unos días, me encantó una chica que vi en un pub. Estaba rodeada por sus amigas, y también por un chico que la pretendia, aunque, la verdad, ella se mostraba simpática pero no parecía sentir demasiada atracción por él. Me situé a poca distancia de ella, junto a mi amigo. Ya sabes lo importante que es situarse cerca, lo comenté en este post.

En esta ocasión, no puede decirle nada; a los pocos minutos se marchaba con ese grupo. Apenas me dio tiempo a reaccionar, justo unos segundos para preguntarle a una de sus amigas:

- Oye, disculpa, ¿cómo se llama la chica rubia que va la primera del grupo?

- Se llama Lidia.

- OK, es que ella va a ser la futura madre de mis hijos. No se lo digas, es una sorpresa (completamente convencido de que así SÍ se lo diría, que era lo que yo quería, que se armara con mis palabras un pequeño revuelo simpático entre Lidia y sus amigas).

El próximo día que la vea (vivo en una ciudad relativamente pequeña), gracias a saber su nombre, tengo la Apertura perfecta para hablar con ella muy seductoramente. Ya lo he efectuado así en otras ocasiones. La conversación transcurre más o menos así. NO hay que aprenderlo de memoria, sólo tomar la actitud divertida y juguetona del diálogo. Aquí está:

TÚ – Hola, Lidia, supongo que sabrás quien soy.

ELLA – No, la verdad es que no.

TÚ – No me sorprende. Nos conocimos hace… déjame contar… (pausa, gesticulando y contando con los dedos) unos 500 años…  (sonriéndole juguetonamente, NO hay que decirlo en plan místico o temeroso, al contrario, que se note que es un juego), por eso es normal que no te acuerdes. Como ves, me sigo manteniendo joven. Claro que… tú también te conservas muy bien.

ELLA – Si, las cremas hacen su efecto.

TÚ – Voy a seguir recordándote lo que sucedió: verás…, en aquella época, fuimos felices durante 15 años de matrimonio. Nos conocimos una tarde de verano, en la playa. Estaba yo contemplando el atardecer, sentado en unas rocas, mientras escuchaba el sonido suave de las olas, y apareciste por detrás y me dijiste: ¿te importa que me siente a tu lado? Y te dije, siempre y cuando no te tires a besarme ni a meterme mano, ¡vale! Te vas acordando ya, ¿verdad?

ELLA – Ah, sí, es cierto…

TÚ – Bien, ¡fue la primera promesa que NO cumpliste! Confié en ti, y a los 5 minutos te abalanzaste como una posesa sobre mí y comenzaste a besarme. Yo, que soy un caballero, te dije: ¡por favor, nos están viendo! ¡Compórtate! Pero nada, tú eras incapaz de contenerte, y no te puedo comentar más de lo que ocurrió sobre aquellas rocas… y las olas acariciando nuestros cuerpos, porque estoy avergonzado de mi conducta. Me dejé llevar…

ELLA - Claro, yo es que soy así, muy impulsiva.

TÚ – Ahí no quedó la cosa. Esa misma tarde, al anochecer, me dijiste: ¿por qué no nos vamos a vivir juntos? ¡Me haces tan bien el amor! A lo que te respondí: NO, hoy he caido pero si quieres que vivamos juntos, nos tenemos que casar por la iglesia, y yo iré vestido de blanco, ¡como Dios manda!

ELLA - Y al final, ¿nos casamos?

TÚ – Por supuesto, ¡yo soy un hombre digno, como hay que ser! Mira, la boda fue así. El cura estaba ahí, delante de nosotros. Ibamos agarrados así (la agarro del brazo), muy solemnes nosotros. Luego, nos tomamos de las manos, suavemente, así (se las tomo). El sacerdote nos preguntó: Lidia, ¿quieres a Alberto como legítimo esposo? Y dijiste: SÍ, quiero. Me preguntó a mí: Alberto, ¿quieres a Lidia como legítima esposa? Y como no respondía porque no lo tenía muy claro, me pegaste un empujón por detrás que casi me tiras encima del cura, ¡qué caracter tienes! No me quedó otra que responderle: Vale, vale, sí… quiero… supongo…

ELLA – Claro, es que me ibas a dejar en el altar en ridículo delante de todos.

TÚ - Sí, cariño, pero es que me lo tenía que pensar, es que sólo me quieres para sexo…

———————

Y así puedes continuar la historia todo lo que quieras y más, inventándote todo lo que desees, metiéndote con ella, e intercalando cosas sexuales con cualquier otra cosa típica de pareja: peleas, afecto, caricias, celos, abrazos, reconciliaciones, etc.

Por supuesto, esto, además de Apertura, es sobre todo un Calentamiento, que le llamaremos “hace 500 años“, puede ser usado en toda ocasión que te apetezca utilizarlo, ya sea para una chica de la cual sólo sabes su nombre o una que ya conoces de más tiempo.

A practicar, y sobre todo, ¡a divertirte!

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Comments

4 Responses to “Aprendiéndote su nombre. Hace 500 años”

  1. Inspirado from Murcia, Murcia, Spain dice:

    Una apertura muy divertida Violinista! la practicare. Me gustaría añadir, que yo también me leí el libro de “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, a los 16 años, es un libro que ha marcado en cierta medida mi personalidad, al igual que hay libros de la buena educación, este es un libro que te enseña prácticamente todo lo que debes saber sobre la sociología de las personas, conocer el contenido de este libro te hace marcar la diferencia entre los demas y te abrira muchas puertas, creo k viviríamos en un mundo mejor si todo el mundo se lo leyera ;)

  2. eduardo from Tijuana, Baja California, Mexico dice:

    jaja, y si en lugar de eso se da media vuelta y te ignora????

  3. eduardo, en la seduccion se trata de ofrecer algo en lo que TÚ disfrutes, pero hasta el mejor de los regalos te lo pueden ignorar.

    ¿Qué Apertura propones tú que tengas la total seguridad de que no te van a ignorar?

  4. santos from Cuajimalpa, The Federal District, Mexico dice:

    yo creo que no hay mejor ejercicio que el juego de seduccion con el cual todos nos divertimos y encima ejercitamos la mente ya que, para ejercer un buen planteamiento del juego de palabras hay que saber lidiar con todas las situciones, gracias por el consejo, ahora a practicar.

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