Ermitaños del siglo XXI

En el refugio Erols, los guardas Oscar y Mario, a pocos metros del Coll Roig.

En el refugio Erols, los guardas Oscar y Mario, a pocos metros del Coll Roig.

Esta semana he tenido la suerte de pasar 5 días “perdido” en las montañas. He estado haciendo un reportaje sobre el nuevo itinerario de la Ruta de l’Ermità, en el Pre-Pirineo catalán, que explora los poco conocidos parajes del Alt Berguedà, a caballo de las sierras de Moixeró (vecina del Cadí), Montgrony y Catllaràs.

La ruta se puede hacer a pie, a caballo o en bicicleta de montaña, pero cada disciplina tiene sus propias variantes, pensadas todas ellas para disfrutar al máximo de cada uno de los deportes. En lo que a la mountain bike se refiere, es una ruta exigente, con subidas duras (acumula unos 6.000 metros positivos en 170 km de caminos, sendas y algún breve tramo de carretera de alta montaña), trialeras divertidas, descensos interminables y paisajes muy variados.

El inigualable Pedraforca es visible desde varios tramos de la ruta.

El inigualable Pedraforca es visible desde varios tramos de la ruta.

De todo lo que he visto y vivido estos días, no sé con qué quedarme: si con los ciervos huidizos de los bosques del Catllaràs, los pétreos escenarios irreales del Moixeró, las marmotas de los prados pirenaicos, las siempre interesantes conversaciones con los guardas de los refugios… Ellos y ellas son, de alguna manera, los ermitaños de nuestro tiempo: personas que optan por vivir en plena naturaleza, pero no escondidos, huraños o inaccesibles, sino prestando un servicio a los que de vez en cuando, en nuestro tiempo libre, osamos ir más allá del mundo de hormigón para fusionarnos con la naturaleza, tomando la dosis necesaria de aire puro, sosiego y calma.

Ellos y ellas, conocedores de los caminos que rodean sus refugios y apasionados del deporte al aire libre, han sido los encargados de diseñar los recorridos.

Teniendo en cuenta los alojamientos disponibles, las etapas se pueden diseñar a medida de cada cual (y de sus piernas). Yo, como tenía que hacer fotos (qué gran excusa para pedir una moratoria y disfrutar más días de estos parajes!!) repartí el kilometraje entre 5 jornadas, parando a dormir en los refugios de Ardericó, Erols, Niu de l’Aliga y el albergue de La Closa.

Los hay (y las hay) que la completan en muchos días menos, pero la verdad es que hay que estar muy fuerte para hacerlo en menos de 4 días, tiempo que considero que es el más adecuado para esta ruta si tenemos un buen fondo.

Nubes bajas desde el techo de la Ruta de l'Ermità, en el refugio Niu de l'Àliga.

Nubes bajas desde el techo de la Ruta de l'Ermità, en el refugio Niu de l'Àliga.

Por último, destacar una novedad: este 2010 la Ruta de l’Ermità alcanza por primera vez la cota 2.535 m., en la cumbre de La Tosa. Es del todo recomendable dormir en el refugio Niu de l’Àliga, una atalaya impresionante con vistas al Pirineo, el Cadí, etc., desde la que el amanecer y el ocaso resultan espectaculares. Incluso, si el calendario y la agenda os lo permiten, quedaos dos noches, viviendo como auténticos ermitaños ni que sea por un día.

2 Comentarios

  • jordi prieto dice:

    hola.
    Muy deacuerdo contigo sobre lo que dices, yo hize la ruta en 2009 en non-stop, y la ruta se merece mas dias, este domingo hare la parte del niu del aguila que para mi es nueva, ya que el año pasado no estaba incluida.
    ya que has hecho la ruta este año, te pregunto¿ se sube y se baja por el mismo sitio al niu del aguila? me estoy preparando la salida para este domingo y en el mapa solo veo un camino “ciclable”.
    gracias y adelante company!!

    • sí, sube y baja por el mismo “costalón”, aunque si eres hábil y valeroso puedes atajar en el descenso por algún caminillo de los que usan los del bike park… yo con la mochila a la espalda tuve suficiente con la pista normal, está realmente inclinada… suerte y a disfrutar!!

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