Nadar en invierno… ¿en el mar?

Aunque la piscina es ideal para progresar, ganar base y mejorar la técnica, la natación en aguas abiertas aporta una dosis extra de aventura que convierte cada sesión en una experiencia única. Ahí van algunos consejos básicos para dar las primeras brazadas en mar abierto.
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Swin & Run. ¿Un nuevo reto para el 2016? Todo se andará… o se nadará. (Foto: Swim Run Costa Brava)

Hace unas semanas, una ballena de casi 7 metros y 2’5 toneladas nadaba por las aguas de la Barceloneta. Nosotros no nos cruzamos con ella de milagro, pero la vio mucha gente desde la orilla y la prensa se hizo eco de la noticia publicando un vídeo grabado desde un paddle surf del Moloka’i SUP Center. El gran revuelo mediático se debió a que las posibilidades de ver un cetáceo en las costas de Barcelona son más que remotas. Quizá por eso, durante varios días, muchos de los que con cierta frecuencia vamos a esta playa a nadar –o a hacer la medusa–, fantaseamos con la idea de que la ballena volviese.

MAR VS. PISCINA

Para mí, nadar en el mar no es el medio, sino el fin en sí mismo. No es un entrenamiento. Es la meta. Porque disfruto de cada una de las sesiones, desde que salgo de casa, calle abajo, en mi bici urbana, con la boya a la espalda, el neopreno, las gafas… Hasta que vuelvo a entrar por la puerta, con las manos algo ateridas por el frío y los bigotes salados, unas dos horas después. Es como ir de excursión.
No negaré que en la piscina se progresa más rápidamente. Se hacen mejor las series, los ejercicios específicos y se pueden corregir los errores con más facilidad. Pero el mar… el mar es AVENTURA en cada brazada.
Procuramos ir los martes y los jueves a mediodía. Sobre todo si brilla el sol. Es nuestro plan de entrenamiento. Un plan nada planificado concebido para huir cada día un rato del teclado, del asfalto, el hormigón, los ascensores y los fluorescentes, de la rutina urbanita.
Porque no es sólo nadar. Es el contacto con la naturaleza. Es ver la ciudad desde otro ángulo, con las montañas de Montjuïc, el Tibidabo, los rascacielos de cristal, los campanarios de la Sagrada Familia… Desde el agua, uno gana conciencia.

Flotando frente a Barcelona, con Montjuïc al fondo. (Foto: Marc).
Flotando frente a Barcelona, con Montjuïc al fondo. (Foto: Marc, antes de descubrir que la funda de su móvil no era realmente estanca).

5 CONSEJOS BÁSICOS PARA NADAR EN AGUAS ABIERTAS

Si estás pensando en ir a nadar al mar, te recomiendo que tengas en cuenta que:

1. Necesitas una base, tanto a nivel físico como técnico. Si no es tu caso, mejor practica primero durante una temporada en aguas cerradas, preferiblemente en piscinas de 50 metros.
2. Antes de desplazarte hasta la playa, consulta el estado del mar. En mi caso, yo utilizo las webcams de la Barceloneta, que se actualiza cada 30 segundos y la web de Locals Barceloneta, que emite en directo las 24 horas. Aunque se puede nadar con oleaje suave, lo ideal es que el mar esté como un plato. Es decir, precisamente lo contrario a lo que prefieren los surfers. Por eso me guío también por sus comentarios en las redes sociales, como el Facebook de Locals Barceloneta.
3. Nadar en solitario puede ser una experiencia tentadora e introspectiva, pero si estás solo en el mar y surge un pequeño problema, el pequeño problema puede crecer en pocos segundos de manera incontrolable. Es más sensato nadar en compañía.
4. El traje de neopreno te protege del frío, te da más flotabilidad y te ahorra los efectos de las molestas picaduras de medusas en el 95% de la superficie de tu cuerpo. Yo, que soy bastante friolero, lo uso prácticamente durante todo el año, pero hay gente que nada “a pelo” incluso en invierno. De hecho, el pasado verano, en la playa de Reikiavik (Islandia) vimos muchas señoras que permanecían flotando en el agua, que estaba a unos 11ºC, en bañador y sin inmutarse, durante largos períodos de tiempo, mientras yo apenas aguantaba un par de minutos. Para saber la temperatura del agua en Barcelona, me guío por la web de Aemet.
5. Utiliza siempre una boya de seguridad para indicar tu posición a surfers, paddle surfers, piragüístas, etc. Aunque frena ligeramente nuestro avance, tampoco se trata de batir récords, sino de nadar seguro. Además, la boya puede servir como flotador para descansar. Si no tienes, aprovecha para comprarte una boya con departamento estanco, en el que podrás meter la toalla, la ropa, las zapatillas, las llaves, el teléfono, la carteras… Así no tendrás que dejar nada en la playa, ni pagar taquilla.

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La semana que viene volveremos con más consejos e ideas para disfrutar del deporte al aire libre. Porque ¿para qué “entrenamos”, si no?

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Escrito por

Periodista, aventurero, escritor & "culo de mal asiento". Barcelonés, afincado en el barrio de Gràcia, pero nómada por naturaleza. 42 años. Aficionado a leer, correr, ir en bici a todas partes, subir montañas, mirar mapas, hacer realidad los viajes que sueña... ¿La aventura que cambió su vida? Cruzar en bicicleta y en solitario los siete desiertos más grandes y emblemáticos del mundo: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara. Pedaleó 30.000 kilómetros durante cuatro años y aprendió que los desiertos son algo más que lugares vacíos y llanuras inertes. Todas sus peripecias aparecen en el libro 7 desiertos con un par de ruedas, con más de 200 fotografías que él mismo realizó durante las siete expediciones. Este blog lo inició cuando se preparaba para participar en la Titan Desert compartiendo tándem con Serafín Zubiri. Superado el reto, surgió otro, y luego otro, y otro más... y aquí nos los cuenta. Su website personal es www.conunparderuedas.com

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