Mi primer día de SwimRun

Parecía una despedida de soltero, pero éramos Israel y yo, dispuestos a iniciar nuestro primer –y último– entrenamiento de cara al SwimRun Costa Brava del domingo. Ataviados con el neopreno recién comprado en el Decathlon (primer precio, por supuesto, de 2 mm, y de la sección de submarinismo…), con el gorro y las gafas de natación, el pull buoy atado a la pierna derecha y con zapatillas de correr y calcetines, posábamos en mitad de la playa de la Barceloneta para las presidentas de nuestros respectivos clubs de fans –es decir, nuestras novias (¡¡¡e hija!!!)–, rodeados de turistas enrojecidos, bañistas, nudistas, seminudistas, mamis con sus niñ@s, vendedores ambulantes de mojitos, masajistas orientales y patrullas motorizadas de la policía portuaria.

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Lo bueno de vivir en una gran ciudad es que pronto pierdes el natural sentido del ridículo. Aquí siempre es Carnaval.

Correr de esta guisa por el paseo marítimo de Barcelona es una experiencia inolvidable. Para nuestra sorpresa, sólo un runner endorfínico y sudoroso parece darse cuenta de nuestra presencia: “¡¡¡Eiiii, swimrun!!! ¡¡¡A tope!!!”. Para el resto de usuarios del frente marítimo sólo somos un par de frikis más.

Bueno, a lo importante. Estas son algunas de las conclusiones técnicas que hemos sacado de este primer ensayo swimrunner. Quizás os sirvan.

  1. Esto cansa más de lo que parece. Hemos hecho 3’5 km (sumando tramos de natación y tramos de carrera por arena y por tierra compactada) y ya teníamos suficiente (por hoy). Aquí esta el track de hoy.
  2. Lo más duro son los cambios de disciplina, que en una prueba de SwimRun pueden ser muchísimos.
  3. Lo peor es al salir del agua. No sabes casi ni caminar. La sensación es un poco de mareo.
  4. El neopreno va muy bien. El agua estaba fría: 15ºC. Suerte que hacía sol. Al principio te duele un poco la cara, la cabeza y los brazos, pero en un par de minutos termoregulas y te acostumbras.
  5. Con zapatillas de running se nada mucho mejor de lo que pensábamos. El pull buoy ayuda muchísimo. Es más difícil picar de pies, pero con la flotación que da, unida a la flotación del neopreno… Nadas casi fuera del agua.
  6. Mejor con calcetines que sin ellos. Es inevitable que entre arena en las zapatillas. Lo ideal es que sean finitos y ceñidos, que se carguen lo mínimo de agua y que no se suban y bajen.
  7. Las zapatillas han de ser livianas y con buena suela (que sea adherente para subir y bajar de rocas, espigones, etc.).
  8. Es importantísimo estar siempre pendiente de tu compañer@ (y vicerversa), y mantener siempre el contacto y una distancia no mayor de 10 metros.
  9. En SwimRun hay  controles de paso situados en pequeños islotes, así que hay que practicar la entrada y salida del agua desde rocas. Nosotros lo hemos hecho en un par de espigones de poca altura, y la verdad es que no resulta tan fácil como parecía.

Por si os pica la curiosidad y queréis ver lo que es el SwimRun de verdad, os dejo el enlace al canal de vídeos de la carrera más importante del mundo de SwimRun, la ÖTILLÖ – The Swimrun World Championship.

Nosotros el domingo 17 de abril de 2016 participaremos en la primera edición de la SwimRun Costa Brava, y os lo contaremos aquí, tan pronto se nos pase la tiritona y nos recuperemos un poco de la paliza. Por cierto, nos hemos apuntado a la versión Sprint, la de 21 km en total, con 18 km de tramos a pie y 3 km de natación en aguas abiertas divididos en 13 sectores. Hay tres distancias más: la Ultra, de 76 km; la Maraton, de 42 km; y la Short, de 12 km. Para más información: www.swimruncostabrava.cat

 

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Escrito por

Periodista, aventurero, escritor & "culo de mal asiento". Barcelonés, afincado en el barrio de Gràcia, pero nómada por naturaleza. 42 años. Aficionado a leer, correr, ir en bici a todas partes, subir montañas, mirar mapas, hacer realidad los viajes que sueña... ¿La aventura que cambió su vida? Cruzar en bicicleta y en solitario los siete desiertos más grandes y emblemáticos del mundo: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara. Pedaleó 30.000 kilómetros durante cuatro años y aprendió que los desiertos son algo más que lugares vacíos y llanuras inertes. Todas sus peripecias aparecen en el libro 7 desiertos con un par de ruedas, con más de 200 fotografías que él mismo realizó durante las siete expediciones. Este blog lo inició cuando se preparaba para participar en la Titan Desert compartiendo tándem con Serafín Zubiri. Superado el reto, surgió otro, y luego otro, y otro más... y aquí nos los cuenta. Su website personal es www.conunparderuedas.com

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