Pyrenees Stage Run 2016, un sueño imposible hecho realidad

Baño en el lago de Baborte, en el Pirineo catalán. pyrenees stage run 2016
A veces, no hay que pensarse demasiado las cosas. Si lo ves claro, ¡salta! Foto de: Jordi Santacana.

Cuando te proponen una aventura a cinco días vista como la Pyrenees Stage Run para la que sabes con certeza que no estás preparado, la primera reacción, la más natural, es la de miedo. Miedo a fracasar, a equivocarte. A tropezar con una pared demasiado alta para ser saltada de un solo brinco. Un muro demasiado firme como para derruirlo de un solo golpe. Pero si algo he aprendido en mis viajes por los desiertos y las montañas, es que el agua es infinitamente más dura que la roca. Sólo se trata de convertirse en gota. Y ser paciente, muy paciente.

Con Pol, en el Press Team, justo antes de dar la primera zancada, en Ribes de Freser. pyrenees stage run 2016
Con Pol, en el Press Team, justo antes de dar la primera zancada, en Ribes de Freser.

Así empezó mi Pyrenees Stage Run 2016, junto a mi nuevo compañero de aventuras, Pol Puig Collderram, un JASP en toda regla, lleno de ilusión, energía,  sueños y, por supuesto, experiencia. Era una cita a ciegas en toda regla. No nos conocíamos absolutamente de nada, así que la PSR16 era aún más prometedora, incierta e interesante de lo que nadie pudiese imaginar. Para mi suerte, y pese a su juventud –tiene 28 años–, Pol cuenta con varias pruebas de ultradistancia en sus fuertes y ágiles piernas. Muy pronto descubrí que a su lado podía aprender infinitos trucos sobre esta –para mí– nueva disciplina: el trail running.

Por una vez, el “pequeño saltamontes” iba a ser el maestro.

Él hacía honor a su nuevo sobrenombre e iba dando saltos todo el tiempo. Yo, en cambio, medía mis fuerzas a cada paso. Dos estilos bien distintos, casi antagónicos, pero con un fin común: llegar a Vielha enteros y felices. Ambos comprendimos desde el primer instante que éramos un equipo, y que si permanecíamos juntos, podíamos conseguirlo.

Perfeccionando la técnica de los bastones, realmente recomendables para pruebas de este tipo. pyrenees stage run 2016
Perfeccionando la técnica de los bastones, realmente recomendables para pruebas de trail running de este tipo. Foto de: Jordi Santacana.

Y así fue. Para mi sorpresa, mis sóleos se mantuvieron enteros y elásticos durante los siete días de carrera, en los que afrontamos un total de 250 km y 15.300 metros de ascensión acumulada, más otros 15.000 metros de descenso, que yo creo que fueron aún más extenuantes.

Las etapas distaban entre 20 y 45 km, y se desarrollaban por terreno variado, siempre por caminos, senderos y algunos sectores de alta montaña en los que había que superar laberínticos caos de rocas.

La orientación resultó fácil. La prueba seguía en su mayor parte el trazado señalizado del GR-11 (con marcas de pintura blanca y roja), aunque también se colocaron algunas señales temporales extra como apoyo, que se retiraban el mismo día que pasábamos por allí, y era obligatorio llevar el track en el GPS de pulsera, por si cambiaba la meteorología y se reducía la visibilidad, algo que no ocurrió ningún día.

La organización de la carrera fue excelente y el recorrido absolutamente espectacular, pues aprovechaba el trazado del emblemático GR-11.

En todas las etapas había un mínimo de tres avituallamientos perfectamente nutridos, con agua, bebida isotónica, coca-cola, fruta fresca, frutos secos, dulces, sándwiches de jamón dulce, queso, galletas energéticas, etc., y en la llegada había un equipo de fisioterapia que hacía lo imposible por recuperar nuestros músculos y tendones.

Salida de Tavascán, en la penúltima etapa de la PSR16. pyrenees stage run 2016
Salida de Tavascán, en la penúltima etapa de la PSR16. Foto de: Jordi Santacana.

TODOS LOS VENCEDORES DE LA PYRENEES STAGE RUN

Aunque la clasificación la dominaron de principio a fin –y de manera incontestable– Pere Aurell y Ragna Debats, del equipo Tuga Active Wear / BV Sport España, que se alzaron con la victoria en la general y por parejas, lo cierto es que todos los que participamos en la PSR16 sentimos que habíamos ganado. Porque un reto así es algo más que una casilla en una lista: son cientos de momentos únicos e irrepetibles, desde que te levantas y encaras el nuevo día hasta que cruzas la línea de meta de cada una de las etapas. Las alegrías, los comentarios, los baches que atraviesas, los subidones que te dan cuando el cuerpo funciona, los baños en los ríos, en los lagos de alta montaña, las historias que te cuentan los “contrincantes”, que enseguida se convierten en amigos, de otras carreras, de sus vidas, las ayudas que se dan y se reciben por parte de todos…

Porque en una carrera como la PSR se convive las 24 horas del día. Por eso es tan importante ser persona, ser sano, honesto y fiel al equipo e incluso más allá. Y de ello fuimos todos testigos en más de una ocasión, como cuando vimos llegar a Vielha a Miguel y Toni, juntos, abrazados. Miguel cojeaba desde el km 16 de etapa a causa de una contractura por sobrecarga. No pudo correr en toda la bajada final. Y Toni permaneció a su lado, animándole durante los restantes –y eternos– 28 km.

La magnitud de la montaña, hecha retrato. pyrenees stage run 2016
La magnitud de la montaña, hecha retrato. Foto de: Jordi Santacana
Avituallamientos de la Pyrenees Stage Run. pyrenees stage run 2016
Un mínimo de tres avituallamientos por etapa, perfectos para avanzar ligeros y seguros. Foto de: Jordi Santacana.
Parajes que hacen que se te olvide el cansancio en la Pyrenees Stage Run.
Parajes que hacen que se te olvide el cansancio.

Para mí, la PSR16 ha sido mucho más que una carrera, o una travesía. Ha sido un viaje en toda regla. Porque el Sergio que partió de Ribes de Freser es distinto del que llegó a Vielha.

Estos días he aprendido muchas cosas, que espero poder explicaros en el próximo post, cuyo título será algo así como “Cómo sobrevivir a una carrera de ultradistancia por el Pirineo sin perder la sonrisa”.

Entrada en la meta de Vielha, con el equipo femenino Lost Girls. pyrenees stage run 2016
Entrada en la meta de Vielha, con el equipo femenino Lost Girls. Foto de: Jordi Santacana.

PLASTICIDAD PIRENAICA

Por último, os recomiendo visionar en alta definición el magistral vídeo de la 5ª etapa. El que se baña en el lago a lo Esther Williams es un servidor (minuto 1:18). Y para ver cómo bajan los grandes del trail running, echad un ojo al minuto 0:33. Es Pere Aurell, bajando la tartera de la Portella de Baiau.

Cada día, después de la cena y el briefing, todos podíamos revivir la etapa a través de las imágenes de Jordi Santacana y los clips de David Ariño.

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Escrito por

Periodista, aventurero, escritor & "culo de mal asiento". Barcelonés, afincado en el barrio de Gràcia, pero nómada por naturaleza. 41 años. Aficionado a leer, correr, ir en bici a todas partes, subir montañas, bucear, mirar mapas, hacer realidad los viajes que sueña... ¿La aventura que cambió su vida? Cruzar en bicicleta y en solitario los siete desiertos más grandes y emblemáticos del mundo: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara. Pedaleó 30.000 kilómetros durante cuatro años y aprendió que los desiertos son algo más que lugares vacíos y llanuras inertes. Todas sus peripecias aparecen en el libro 7 desiertos con un par de ruedas, de Saga Editorial, con más de 200 fotografías que él mismo realizó durante las siete expediciones. Este blog lo inició cuando se preparaba para participar en la Titan Desert compartiendo tándem con Serafín Zubiri. La aventura fue un éxito, pues lograron completar la carrera en tándem, algo que jamás se había conseguido. Superado el reto, surgió otro, y luego otro, y otro más... y aquí nos los cuenta. Su website personal es www.conunparderuedas.com

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