Resistencia con lastre

Rodando con la bici rígida, camino del camping El Pont, cargado con las alforjas.
Rodando con la bici rígida, camino del camping El Pont, cargado con las alforjas.

Escuchar a tu cuerpo es vital para empezar a conocerle. Y digo empezar porque siempre he pensado que conocer algo por completo es del todo imposible cuando ese algo es un organismo vivo que evoluciona, que cambia, que madura, que envejece, que aprende… Por eso me gusta planificar mis entrenamientos y después, a la hora de afrontarlos, aplicarlos en función de cómo me encuentre.

Antes de una gran cita, el cuerpo me pide unos días de sosiego, calma y descanso. Y más comida. Mucha más. Supongo que esta última semana antes de la gran cita (faltan solo 8 días para empezar a pedalear por el sur del Marruecos) me dedicaré a pedalear suave, día sí día no, sin asumir riesgos, sin pasarme, sin vaciarme.

Obstáculos típicos de una zona boscosa.
Obstáculos típicos de una zona boscosa.

 Ya he hecho todo esto en las últimas jornadas pedaleando por la ruta Pedals d’en Serrallonga, cargado como un mulo (con alforjas y mochila de tortuga ninja) y sumando 1.800 metros de ascensión en la primera etapa y otros 1.200 metros en la segunda (en total no mucho más de 110 km de caminos y pistas y alguna senda más trialera, como se ve en las fotos). A ello hay que sumarle los trayectos hasta el punto de inicio y de regreso al tren (unos 80 km extra). Las sensaciones han sido excelentes: fuerza bien, resistencia bien, asimilación en la quema de grasas bien… También he estado probando las nuevas barritas energéticas, las Protein Plus (para recuperar) y los Ride Shots. Solo ha faltado entrenar un poco el calor, aunque la verdad es que eso nunca se acaba de entrenar bien. El calor del desierto es inimitable.

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Escrito por

Periodista, aventurero, escritor & "culo de mal asiento". Barcelonés, afincado en el barrio de Gràcia, pero nómada por naturaleza. 42 años. Aficionado a leer, correr, ir en bici a todas partes, subir montañas, mirar mapas, hacer realidad los viajes que sueña... ¿La aventura que cambió su vida? Cruzar en bicicleta y en solitario los siete desiertos más grandes y emblemáticos del mundo: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara. Pedaleó 30.000 kilómetros durante cuatro años y aprendió que los desiertos son algo más que lugares vacíos y llanuras inertes. Todas sus peripecias aparecen en el libro 7 desiertos con un par de ruedas, con más de 200 fotografías que él mismo realizó durante las siete expediciones. Este blog lo inició cuando se preparaba para participar en la Titan Desert compartiendo tándem con Serafín Zubiri. Superado el reto, surgió otro, y luego otro, y otro más... y aquí nos los cuenta. Su website personal es www.conunparderuedas.com

2 Comentarios

  • está camino de Marruecos, en un camión con 300 bicicletas más… suena mal pero es el camión de RPM (Titan Desert), esta es mi segunda bici, va muy bien para este tipo de rutas menos exigentes a nivel técnico y además me permite poner alforjas, creo que será mi bici de viaje en las próximas expediciones, aunque los frenos de disco mecánicos no frenan igual que los hidráulicos tiene la misma frenada que unos buenos V-brake con buenas llantas, eso sí, para trialeras y subidas difíciles, nada que ver con mi querida Spark 😉

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