5 consejos para disfrutar del mountain bike en invierno

Ruta ciclomontañera invernal.
Con el Puigmal y Núria nevados de fondo. Ganando altura, sin viento y al sol, sobraban hasta los guantes.

La llegada el invierno supone ciertos reajustes de indumentaria, de horarios, incluso de dieta. De entrada, hemos aparcado las duchas de agua fría, que creo que no volverán hasta la primavera. Y es que cuando llegas a casa aterido, no hay nada mejor que una buena ducha de agua caliente para templar cuerpo y espíritu. Así evitaremos que bajen aún más las defensas y aumente el riesgo de contagiarse de cualquier virus. Pero antes de pensar en la temperatura del agua de la ducha, en invierno vamos a tener que planificar mínimamente nuestras salidas de ciclomontañismo. Os dejo 5 consejos que creo que son claves para disfrutar de una ruta invernal en alta montaña. Todos ellos me sirvieron el lunes pasado, que era festivo donde yo vivo, y que tuve la suerte de compartir con los amigos Isma y Berto, del Club BTT Open Natura.

1º TEMPERATURA, VIENTO Y HORARIOS

Consulta la previsión meteorológica. Observa las máximas y mínimas previstas, el viento y el riesgo de cambio de tiempo. Mira en dos agencias distintas y toma tus propias conclusiones. Ten en cuenta también la hora del amanecer y del ocaso. Sé conservador: si la ruta dura teóricamente 5 horas, procúrate un margen mínimo del 30% para posibles imprevistos.

El viento es un factor muy importante. Hará variar la sensación térmica de forma drástica. Puede que el termómetro marque 10ºC, pero con vientos fuertes –50 km/h– la sensación será de -2ºC. Para otras combinaciones, está web sirve permite calcular la sensación térmica en función de la temperatura y la velocidad del viento. La humedad relativa o la lluvia también influirán. Procura mantenerte seco, tanto por fuera como por dentro.

Ruta ciclomontañera invernal.
Rozando la cota de nieve. Momento de valorar su estado y si podemos seguir o es preferible regresar.

2º GUANTES, GORRO, CALZADO…

Escoge bien tu vestuario. Prepáralo la noche antes, evitando las prisas de última hora. Para no olvidarte nada, repasa mentalmente el material según un orden establecido. Yo suelo empezar por la cabeza y acabo por los pies. Es decir: 1) cabeza, casco, gorro, gafas; 2) cuello, … y voy bajando hasta los pies, evocando mentalmente todo lo que necesitaré o podría necesitar para cubrir cada parte del cuerpo.

A la hora de elegir prendas, debes proteger especialmente manos, pies y cabeza. Las piernas son más secundarias –si no hace mucho frío, yo suelo ir en culotte pirata–, pero abrígate bien de cintura hacia arriba. Es clave tener unos buenos guantes, calzado específico de ciclismo de invierno y un gorro para colocarse debajo del casco. Los calcetines térmicos y los botines pueden ser una alternativa, pero lo ideal es invertir en unas botas que mantengan tus pies secos y cálidos.

Ruta ciclomontañera invernal.
Procura que las botas de invierno no te apreten, para dejar espacio a un calcetín grueso y que se forme una capa de aire cálido en el interior.

En las largas subidas, conviene no sudar en exceso, pues una vez empapados será muy difícil no enfriarse. Es preferible quitarse algo de ropa –ello implica prever un espacio para guardarlo– y volver a abrigarse una vez coronamos o quedamos expuestos al viento, vamos por zonas ombrías o más frías. Si tienes calor en subida, prueba a quitarte los guantes unos minutos. Notarás enseguida que tu cuerpo termorregula de otra manera. Incluso dejas de sudar.

3º CARTOGRAFÍA Y GPS

Lleva un mapa topográfico de la zona –y aprende a usarlo– por si las circunstancias obligan –o hacen recomendable– cambiar de plan sobre la marcha. Un GPS que no admite mapas detallados no servirá de nada si tenemos que improvisar una ruta alternativa. Lo ideal es llevar el mapa topográfico digital cargado en el GPS y una copia de papel guardada en una funda estanca dentro de la mochila, por si el GPS da problemas o se le acaban las pilas.

Ruta ciclomontañera invernal.
En zona de nieve, a punto de coronar el paso con tal de bajar por la vertiente sur, en la que no habrá nieve. Si la nieve hubiese estado helada, podríamos haber perdido altura y regresar al punto de origen por el valle.

4º NEUMÁTICOS Y FRENOS

Si quieres máximas garantías de adherencia, no usarás los mismos neumáticos en invierno que en verano. Algo parecido ocurre con las pastillas de freno. La humedad, la nieve y el barro acortan su vida útil de forma espectacular. Existen pastillas de freno de compuestos que garantizan una mayor duración, pero suelen hacer ruidos. En cualquier caso, revisa los frenos antes de cada salida y lleva siempre un juego de pastillas de repuesto en la mochila.

Ruta ciclomontañera invernal.
Con barro y humedad, en una solo jornada de mountain bike con largas y fuertes bajadas puedes quedarte sin pastillas de freno.

5º AGUA, COMIDA, LUZ Y BATERÍAS

En invierno tendrás menos sensación de serd, pero conviene mantenerse hidratado, pues también hay pérdida hídrica. Un termo con té caliente puede ser muy útil. Para que el líquido se mantenga más tiempo caliente, vierte una primera carga de agua hirviendo en su interior. Déjala unos minutos para que el recipiente absorba esa energía. Luego vacía el termo y vuelve a llenarlo con otra carga de agua caliente antes de taparlo y meterlo en la mochila.

Como avituallamiento, en invierno puedes optar por barritas energéticos con frutos secos, pero también puedes aprovechar y llevar turrón, mazapanes… Piensa que el frío te hará consumir más energía.

Aunque sea una ruta corta, lleva siempre el foco con las baterías cargadas, por si finalmente os alcanza la noche. Si vas con smartphone, apaga los datos para que la batería no se agote a medio camino (yo para la montaña utilizo un móvil de los antiguos, de aquellos que sólo había que enchufar una vez por semana).

Por último, recuerda que es preferible ir acompañado y que nunca, nunca, nunca hay que arriesgar. Es mejor darse la vuelta a tiempo y volver otro día con mejores condiciones que arrepentirse de haber llegado demasiado arriba.

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Escrito por

Periodista, aventurero, escritor & "culo de mal asiento". Barcelonés, afincado en el barrio de Gràcia, pero nómada por naturaleza. 42 años. Aficionado a leer, correr, ir en bici a todas partes, subir montañas, mirar mapas, hacer realidad los viajes que sueña... ¿La aventura que cambió su vida? Cruzar en bicicleta y en solitario los siete desiertos más grandes y emblemáticos del mundo: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara. Pedaleó 30.000 kilómetros durante cuatro años y aprendió que los desiertos son algo más que lugares vacíos y llanuras inertes. Todas sus peripecias aparecen en el libro 7 desiertos con un par de ruedas, con más de 200 fotografías que él mismo realizó durante las siete expediciones. Este blog lo inició cuando se preparaba para participar en la Titan Desert compartiendo tándem con Serafín Zubiri. Superado el reto, surgió otro, y luego otro, y otro más... y aquí nos los cuenta. Su website personal es www.conunparderuedas.com

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