Menú “fit” para Halloween

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Una vez más ha llegado Halloween, la fiesta de la víspera de Todos los Santos. Esta celebración está ganando cada año más adeptos en nuestro país, y estos días nos vemos rodeados de motivos fantasmales, y con las recetas pasa exactamente lo mismo: todos aquellos que se suman a la celebración preparan platos y postres inspirados en calabazas, vampiros, zombies y demás criaturas de la noche. Lamentablemente, la mayor parte de recetas son extremadamente calóricas. ¡Pero siempre podemos adaptarlas a nuestro espíritu fitness! Así que a ello vamos. ¡No en vano estamos en Truco O Plato!

Esta receta incluye dos platos. Primero, un puré de patatas con calabaza (sin mantequilla, claro) que podremos servir sin más o moldear a nuestro gusto. Y en segundo lugar, unas minipizzas con forma de huesos. ¿Te animas?

Ingredientes

3-4 claras de huevo (las suelen vender envasadas, no hace falta que uses huevos enteros)
75 gramos de harina de avena (en su defecto, puedes usar unos 30 g de harina integral de trigo y añadirle copos de avena enteros)
Fiambre de pavo o jamón cocido.
Tomate triturado.
Mozarella o algún queso rallado para pizza. Si lo encuentras bajo en grasa, mejor.
4 patatas medianas
Una calabaza de aproximadamente 1 kg, o unos 800 g de calabaza fresca envadasa al vacío, pero si la compras entera siempre puedes decorarla)
Tres cucharadas soperas de queso fresco batido desnatado.
Albahaca y orégano.
Sal y pimienta.
Aceite de oliva.

Necesitarás también una batidora y el vaso de batir y una sartén antiadherente (las sartenes para creps y tortitas vienen genial). Un horno y papel para hornear o papel de aluminio.

Preparación

Vaciamos la calabaza y sacamos toda la pulpa posible. Si no vas a decorarla, te será más cómoda cortarla en trozos.

Colocamos en el fuego la cacerola con agua y la calentamos a máxima potencia hasta llevarla a ebullición. Pelamos y cortamos en cubos las patatas mientras el agua se calienta.

Cuando el agua hierve, bajamos un poco la potencia y añadimos las patatas. Cuanto más pequeños sean los trozos de patata, antes se cocerán. De vez en cuando podemos comprobar si están listas pinchándolas con un tenedor.

Precalentamos el horno a 180ºC. Y preparamos dos bandejas con papel de hornear o papel de aluminio.

En el vaso de batir, coloca las claras de huevo y la harina de avena (o la harina integral de trigo y los copos de avena enteros).

Selecciona velocidad baja en la batidora y bate todo el contenido hasta que quede una masa uniforme. En el caso de usar copos enteros, bate hasta que se reduzcan en tamaño.

Calienta a fuego medio la sartén con unas gotas de aceite. Si tienes aceite en spray, mejor. Cuando esté caliente, vertemos la mezcla de claras y avena poco a poco, extendiéndola, hasta que cubra toda la superficie de la sartén. Tapamos la sartén y dejamos que se cocine poco a poco. Cuando vemos que tiene aspecto de haber cuajado, le damos la vuelta y dejamos que se dore el otro lado por unos segundos. Repetimos las veces que haga falta si nos ha sobrado mezcla para la masa. Con esto tenemos la base de nuestra pizza lista.

Colocamos en una de las bandejas del horno la calabaza y dejamos que se vaya asando. Podríamos hervirla junto con las patatas, pero queda menos sabrosa y más aguada, y queremos tener un puré muy rico y bien consistente, sobre todo si queremos darle forma.

Cortamos las tortillas que van a formar la base de las minipizzas con forma de huesos y las vamos colocando en la otra bandeja del horno. Con una cuchara repartimos el tomate triturado por su superficie dejando un borde sin tomate. Podemos añadirle lonchas de pavo o jamón cortadas en trocitos pequeños para que quepan en su superficie. Por encima espolvoreamos la mozzarella o queso rallado, y por último, la albahaca y el orégano. ¡Ya podemos meter nuestras minipizzas en el horno! Dejamos que se cocine unos 20 minutos a media altura. ¡Estará lista en cuanto veamos que empieza a dorarse el queso!

Cuando las patatas estén listas, apagamos el fuego, y esperamos a que el agua deje de hervir. Colocamos las patatas en el bol grande, añadimos sal y pimienta. Cuando veamos que la calabaza se dora, y está blanda al pincharla con un tenedor o palillo, podemos sacarla del horno. Dejamos que se enfríe unos segundos y la añadimos al bol con la patata. Aplastamos las patatas y calabaza con el pasapuré o con la ayuda de un tenedor hasta que no haya trozos muy grandes.

Si tenemos batidora, podemos intentar batirlas una vez las hayamos aplastado un poco. Añadimos un chorrito de aceite de oliva y de dos a tres cucharadas soperas de queso fresco batido, y seguimos batiendo o mezclando hasta que se quede con la consistencia del puré. Lo probamos para ver si necesita más sal. Este modo de preparar el puré de patata evita el uso de la mantequilla, a la vez que lo enriquecemos en proteínas gracias al queso fresco. Pero ¡ojo! Es importante no pasarse con el queso o quedará poco consistente.

Una vez esté todo mezclado y sea un puré de color naranja más o menos uniforme, podemos dejar que se enfríe un poco más para que coja más consistencia. Luego, podemos tratar de darle forma de calabaza con la ayuda de un tenedor o cuchara, o incluso hacer calabazas pequeñas con una manga pastelera.
Una vez tengamos las minipizzas con el queso derretido y dorado, podemos sacarlas y servirlas junto a nuestras calabazas. ¡Listo!

Algunas modificaciones

Si estás reduciendo tu consumo de hidratos complejos puedes reducir la cantidad de harina en la mezcla. ¡Pero ten en cuenta que cuanta menos uses, lo que estás cocinando se parecerá más a una tortilla de claras de huevo! Así que tendrás que cocinarla a fuego lento para que cuaje sin problemas. Y luego, ya que la tortilla tendrá menos consistencia, es probable que no puedas comerla a porciones con las manos y necesites usar tenedor y cuchillo.

Si Eres especialmente mañoso y tienes alma de artista, guarda un poco de patata hervida, prepara un puré a parte con esta patata y añádele colorante verde para coronar las calabazas con su tallo con la ayuda de una manga pastelera.

¿No te gusta la forma del hueso de las minipizzas? ¡Inventa! ¡Dale forma de fantasma, de murciélago o de lo que quieras. Para facilitar esta tardea, puedes recurrir a cortadores de masa para pastas, que en estas fechas habrá de sobra con motivos espeluznantes!

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